Las presentaciones se realizaron en Resistencia entre el 23 de septiembre y el 2 de octubre. Karla Herran, quien impulsó la primera denuncia contra el médico Gustavo Kumiega, describió presuntos comentarios inapropiados, falta de explicaciones durante los estudios y prácticas que cuestionó ante la Justicia.
Siete mujeres denunciaron en Resistencia al ginecólogo Gustavo Kumiega por presuntos abusos sexuales y mala praxis. Las presentaciones fueron realizadas entre el 23 de septiembre y el 2 de octubre de 2026 y, según la información difundida, seis de los episodios denunciados habrían ocurrido en el consultorio y uno en un domicilio particular.
Karla Herran, identificada como la primera denunciante, contó públicamente cómo fue la consulta que tuvo con el profesional y aseguró que su presentación abrió la posibilidad de que otras mujeres expusieran experiencias similares.
La mujer relató que nunca antes había concurrido a una consulta ginecológica y que eligió al médico después de buscar referencias en Internet. Sin embargo, sostuvo que la atención se apartó del motivo inicial de la visita y que recibió comentarios personales y preguntas íntimas que, según su interpretación, no estaban relacionados con la consulta.
La causa reúne testimonios y distintos elementos aportados por las denunciantes, entre ellos capturas de mensajes, imágenes y videos que atribuyen al profesional. También se investigan cuestionamientos relacionados con las prácticas médicas, la medicación indicada y las explicaciones brindadas durante las consultas.
El relato de la primera denunciante
Herran explicó que llegó al consultorio con una orden para realizarse análisis de sangre que le había entregado su dermatóloga. Según su testimonio, había elegido al profesional porque figuraba entre los médicos con mejores reseñas en Internet.
No obstante, aseguró que, una vez iniciada la consulta, el ginecólogo dejó de lado la documentación y comenzó a realizar comentarios sobre su aspecto físico.
La mujer recordó que recibió elogios sobre su rostro y su piel, seguidos de preguntas relacionadas con su vida íntima y afectiva. Según afirmó, algunas de esas expresiones no tenían relación con el motivo médico por el que había concurrido.
Al tratarse de su primera consulta ginecológica, Herran señaló que en ese momento no tenía experiencia suficiente para reconocer cuáles eran los procedimientos habituales y qué situaciones podían exceder los límites de una atención médica.
Las dudas sobre los estudios y las indicaciones médicas
Uno de los episodios que relató estuvo relacionado con una ecografía. Según su declaración, el profesional la llevó a otra sala para realizar el estudio sin explicarle previamente cómo sería el procedimiento.
La denunciante recordó que sintió temor y nerviosismo al subir a la camilla. También sostuvo que durante la práctica el médico realizó comentarios vinculados con las relaciones sexuales, que ella consideró improcedentes.
Herran cuestionó, además, la forma en que le habría comunicado un diagnóstico relacionado con la presencia de quistes. De acuerdo con su relato, el profesional utilizó inicialmente una expresión que le generó alarma y luego modificó la explicación.
La mujer afirmó que, al preguntar por el cuadro que le habían mencionado, recibió recomendaciones relacionadas con aumentar la frecuencia de las relaciones sexuales. También puso en duda las indicaciones farmacológicas que le dieron, entre ellas la prescripción de metformina y anticonceptivos, porque aseguró que no obtuvo explicaciones suficientes sobre sus motivos.
Estas cuestiones forman parte de los cuestionamientos planteados por la denunciante. La pertinencia de los estudios, los diagnósticos y los tratamientos deberá evaluarse con la documentación médica correspondiente y, en caso de ser necesario, mediante peritajes especializados.
Una segunda consulta y nuevas acusaciones
Herran contó que regresó al consultorio aproximadamente dos semanas después, cuando advirtió un sangrado que describió como una pequeña mancha marrón.
Según recordó, el médico le indicó que podía tratarse de algo normal mientras la cantidad fuera escasa y le realizó otra ecografía. La mujer afirmó que continuó con dudas sobre el diagnóstico y que, al consultar por el síndrome de ovario poliquístico, recibió como respuesta que buscara información en una herramienta de inteligencia artificial.
La denunciante sostuvo que esa contestación aumentó su preocupación y que posteriormente volvió a someterse a un estudio. También cuestionó determinadas maniobras durante el procedimiento y afirmó que el profesional habría utilizado una mano sin guante para palparla.
Herran consideró que algunas de esas prácticas excedieron los límites de una revisión médica. Su declaración forma parte de los hechos que deberán ser examinados en el marco de la investigación, junto con las pruebas que se incorporen al expediente.
Mensajes y elementos incorporados a la investigación
Entre los materiales mencionados en las denuncias figuran capturas de conversaciones atribuidas al médico. Una de ellas contiene la frase: “Te vendría bien un doctorcito amoroso, generoso y paseador”.
Según la información difundida, las presentaciones también incluyen mensajes intercambiados por redes sociales y referencias a imágenes y videos de contenido sexual que las mujeres atribuyen al profesional.
Además de las acusaciones por presuntos abusos sexuales, las denunciantes plantearon objeciones sobre determinadas prácticas médicas, la medicación indicada y la falta de explicaciones durante las consultas.
La incorporación de esos materiales busca aportar elementos para reconstruir las situaciones relatadas. Su autenticidad, contexto y valor probatorio deberán ser determinados por las autoridades judiciales mediante las medidas que correspondan.
La denunciante cuestionó la demora en las respuestas
Durante su testimonio público, Herran manifestó su disconformidad con la respuesta que, según ella, recibió de la Justicia desde que presentó la denuncia.
También expresó preocupación por la posibilidad de que se pierdan elementos relevantes para la investigación y sostuvo que otras mujeres comenzaron a contactarla después de que el caso se hiciera público.
Según afirmó, recibió mensajes de personas que aseguraron haber tenido experiencias con el profesional en años anteriores. Esos relatos, si son formalizados ante las autoridades, deberán ser analizados de manera individual para establecer si tienen relación con los hechos investigados.
La denunciante sostuvo que su decisión de hablar públicamente contribuyó a que otras mujeres se animaran a contar sus experiencias. La cantidad de presentaciones informadas y los elementos aportados constituyen parte del contexto de una causa que deberá avanzar con la investigación de cada episodio.
Por el momento, las acusaciones difundidas no equivalen a una condena. La Justicia deberá establecer las circunstancias de los hechos denunciados, evaluar las pruebas y determinar las eventuales responsabilidades penales, respetando los derechos de todas las partes.



