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Paro y protesta masiva en Minneapolis contra las redadas migratorias

Miles de personas se movilizaron este viernes en Minneapolis pese a las bajas temperaturas para rechazar las redadas migratorias impulsadas por el Gobierno de Estados Unidos. La jornada incluyó un paro simbólico y el cierre de restaurantes, comercios e instituciones culturales, en una muestra de protesta colectiva contra las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la ciudad de Minnesota.

Las manifestaciones se intensificaron en las últimas semanas debido al despliegue de agentes federales como parte de la política migratoria de la administración de Donald Trump. La tensión social creció aún más tras la muerte de Renee Good, una ciudadana estadounidense abatida durante una redada el pasado 7 de enero, y por la reciente detención de un niño de cinco años junto a su padre, un hecho que generó indignación a nivel nacional e internacional.

El caso del pequeño Liam Conejo Ramos se convirtió en el principal símbolo de la protesta. El niño y su padre, de nacionalidad ecuatoriana, fueron detenidos cuando regresaban a su vivienda. Autoridades educativas locales denunciaron que el menor fue utilizado como una forma de presión para forzar la salida de los ocupantes del domicilio. Docentes y compañeros del niño expresaron públicamente su preocupación y reclamaron su pronta liberación.

Durante las marchas, los manifestantes corearon consignas contra el ICE y portaron carteles en defensa de los derechos de los migrantes. Algunos denunciaron un clima de “deshumanización” en las políticas migratorias actuales. En ese sentido, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, pidió a las autoridades estadounidenses que pongan fin a prácticas que, según señaló, afectan gravemente a migrantes y refugiados.

Desde el Gobierno, el vicepresidente JD Vance confirmó que el niño permanece bajo custodia, aunque sostuvo que los agentes actuaron para protegerlo tras la huida de su padre durante la redada. Funcionarios del ICE defendieron el procedimiento y afirmaron que tanto el niño como su padre ingresaron de manera irregular al país y se encuentran sujetos a deportación.

En paralelo, abogados de la familia indicaron que habían iniciado el trámite de asilo en Minneapolis, ciudad considerada santuario, donde la policía local no colabora con operativos migratorios federales. Mientras tanto, el padre del menor permanece detenido en Texas y su paradero no fue informado públicamente en el caso del niño, debido a las restricciones legales sobre menores de edad.

Las protestas también se extendieron al aeropuerto internacional de Minneapolis–St. Paul, punto habitual de salida de vuelos de deportación. Según los organizadores, hubo alrededor de un centenar de personas detenidas durante esas manifestaciones. En un contexto de temperaturas extremas, que llegaron a los -23 grados, la movilización mantuvo un alto nivel de convocatoria.

El debate político también escaló. La exvicepresidenta Kamala Harris cuestionó públicamente el accionar del ICE y reclamó que el niño regrese con su familia. En tanto, autoridades del estado de Minnesota solicitaron una orden judicial para frenar temporalmente los operativos migratorios en su territorio. Una audiencia federal prevista para el lunes será clave para definir la continuidad de las redadas.

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