El gobierno de Irán cuestionó con dureza la decisión de la Argentina de declarar como organización terrorista a la Fuerza Quds y a trece personas vinculadas a ese grupo militar, medida oficializada por la Casa Rosada durante el fin de semana. Desde Teherán calificaron la resolución como “inaceptable” y adelantaron que habrá una “respuesta adecuada”.
El pronunciamiento fue realizado por el vocero del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Baghaei, quien sostuvo que catalogar como terrorista a una unidad de las fuerzas armadas oficiales de un país constituye una acción contraria al derecho internacional y con consecuencias políticas delicadas. En conferencia de prensa, afirmó que la decisión argentina “no quedará sin respuesta”.
La Fuerza Quds es una división de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, especializada en operaciones en el exterior y señalada por distintos países por su presunta participación en actividades terroristas. El Gobierno argentino la acusa de estar vinculada a los atentados contra la AMIA y la Embajada de Israel en Buenos Aires.
La resolución fue comunicada por la Oficina del Presidente e implica la inclusión de la Fuerza Quds en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET). A partir de esta medida, sus integrantes quedan sujetos a sanciones financieras y restricciones operativas, con el objetivo de limitar su capacidad de acción y evitar el uso del sistema financiero argentino para el financiamiento de actividades ilícitas.
Desde el Ejecutivo señalaron que la decisión fue impulsada por el presidente Javier Milei y coordinada entre la Cancillería, el Ministerio de Seguridad Nacional, el Ministerio de Justicia y la Secretaría de Inteligencia del Estado. También remarcaron que Ahmad Vahidi, quien comandó la Fuerza Quds entre 1989 y 1998, se encuentra implicado en el atentado contra la AMIA y cuenta con una alerta roja de Interpol, aunque el régimen iraní no colaboró con su juzgamiento y lo promovió dentro de la estructura militar.
El Gobierno reafirmó que la medida forma parte de una política de alineamiento con países occidentales y de una postura de condena explícita a organizaciones y estructuras que considera vinculadas al terrorismo internacional, línea que ya había adoptado en casos anteriores.
La reacción de Irán suma un nuevo capítulo de tensión diplomática y abre interrogantes sobre el impacto que la decisión tendrá en la relación bilateral y en el escenario internacional.
