El organismo internacional evalúa eximir nuevamente a la Argentina por no cumplir la meta de acumulación de reservas. La situación expone la fragilidad del régimen de bandas y la dependencia del respaldo financiero de Estados Unidos.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) se prepara para perdonar otra vez al ministro de Economía, Luis Caputo, por no cumplir con la meta de acumulación de reservas internacionales establecida en el acuerdo firmado en abril. El incumplimiento se explica por la falta de capacidad del Banco Central (BCRA) para comprar divisas y sostener el régimen de bandas cambiarias sin intervención, en un contexto de volatilidad preelectoral.
Durante la última revisión del programa, el FMI redujo en USD 5.000 millones el objetivo original y postergó la siguiente evaluación de diciembre a febrero de 2026. Aun así, el stock de reservas se mantiene unos USD 8.000 millones por debajo del nivel exigido para fin de año, según la consultora Equilibra.
En consecuencia, el organismo aceptaría una nueva flexibilización, trasladando el objetivo a USD -2.600 millones, frente a los USD 2.400 millones positivos que preveía originalmente. Los analistas sostienen que el cumplimiento solo sería posible si se concreta un salvataje financiero internacional.
El ministro Caputo defendió su gestión al asegurar que “este es el Gobierno que más dólares compró en la historia”, aunque reconoció que gran parte se destinó al pago de deudas heredadas. “No hemos podido conservar las reservas porque tuvimos que cancelar compromisos asumidos por la administración anterior”, explicó.
La consultora Eco Go, dirigida por Marina Dal Poggetto, consideró improbable alcanzar la meta sin endeudamiento extraordinario y a largo plazo, mientras que otros economistas advierten que la doble dependencia entre el Gobierno argentino y el Tesoro de Estados Unidos genera incertidumbre sobre la continuidad del esquema monetario.
En este contexto, el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, confirmó que existe la posibilidad de activar la línea de swap por USD 20.000 millones y ampliar la asistencia a través de fondos adicionales. Esto otorgaría liquidez y permitiría a la Argentina cumplir la meta con apoyo externo, aunque sin resolver los problemas estructurales de su política cambiaria.
Desde el BCRA, su titular Santiago Bausili anticipó que la cobertura cambiaria podría finalizar tras las elecciones del 26 de octubre, al señalar que “la demanda de cobertura de los últimos meses fue desproporcionada y solo el Estado puede sostenerla”.
Para los analistas, el futuro del esquema de bandas dependerá de la evolución política y del flujo de divisas desde Washington, factores que definirán si el Fondo vuelve a otorgar un “perdón técnico” o si exige un rediseño del programa económico a partir de 2026.
