Las diferencias dentro del Gobierno nacional por el rumbo de la economía comenzaron a quedar más expuestas, en un contexto marcado por la recesión, las dificultades para recuperar la actividad y la preocupación por los compromisos de deuda. Mientras Javier Milei mantiene su defensa del ajuste, el ministro de Economía, Luis Caputo, habría planteado la necesidad de introducir correcciones para evitar un mayor deterioro económico y político.
En paralelo, la senadora Patricia Bullrich busca sostener su propio perfil ante empresarios y referentes del denominado Círculo Rojo. Durante un encuentro con representantes del sector portuario y dirigentes sindicales, apareció de manera sorpresiva y defendió sus posiciones frente a la crisis. “Mi posición sobre la crisis económica es inalterable, la gente la pasa mal”, habría expresado ante consultas sobre su relación con el Presidente y el equipo económico.
Los movimientos de los principales referentes del oficialismo reflejan las distintas posturas que conviven dentro de la administración libertaria. Según trascendió, Caputo mantiene diferencias con Milei respecto de la necesidad de revisar algunos aspectos del programa económico, mientras el mandatario insiste públicamente en que no habrá modificaciones en la política de ajuste.
Las diferencias entre Milei y Caputo
La relación entre el Presidente y el ministro de Economía atravesaría un momento de tensión. Aunque en el entorno gubernamental relativizan las versiones sobre enfrentamientos personales, distintas señales indican que existen desacuerdos sobre cómo enfrentar el escenario económico.
Caputo habría transmitido a interlocutores cercanos su preocupación por la situación y por la dificultad de sostener el programa sin introducir cambios. En conversaciones con empresarios, según las versiones recogidas, habría señalado que el Presidente está “intratable” y recordado que su intención inicial era permanecer en el cargo durante la puesta en marcha del plan económico.
Uno de los puntos de conflicto sería la decisión de mantener el ajuste sin modificaciones, incluso frente a los indicadores de actividad. Mientras el ministro buscaría moderar algunos aspectos para evitar mayores costos económicos y electorales, Milei sostiene que no está dispuesto a abandonar el rumbo elegido.
La tensión también se habría reflejado en las últimas apariciones públicas del equipo económico. Durante una visita a una fábrica textil en Catamarca y una presentación en Rosario, Caputo mostró signos de cansancio, de acuerdo con las observaciones de personas que participaron de esas actividades.
La visita a la planta textil tuvo además una particularidad: se trató de uno de los primeros recorridos del ministro por una fábrica de ese sector durante la actual gestión. La industria textil es una de las actividades más afectadas por la apertura de importaciones y la caída del consumo.
El Riesgo País y la incertidumbre económica
Otro de los factores que preocupa al equipo económico es la evolución del Riesgo País, que se mantiene en niveles elevados y refleja las dudas de los inversores sobre la capacidad de pago de la Argentina.
El indicador, elaborado por JP Morgan, se ubica cerca de los 800 puntos, un nivel que vuelve a poner en discusión las condiciones de financiamiento y la confianza del mercado en el programa económico.
El comportamiento histórico del índice muestra fuertes variaciones durante las últimas administraciones. Durante el gobierno de Néstor Kirchner, el Riesgo País pasó de niveles cercanos a los 7.000 puntos a unos 790 en 2005, en el marco de la renegociación de la deuda. Luego de la cancelación de los compromisos con el Fondo Monetario Internacional, terminó ese año apenas por encima de los 400 puntos.
Durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, el indicador registró distintas oscilaciones y finalizó 2015 por debajo de los 700 puntos. Más tarde, durante la gestión de Mauricio Macri, volvió a superar los 800 puntos en 2018, tras el regreso del financiamiento del FMI, y terminó su mandato cerca de los 2.000 puntos.
En la administración de Alberto Fernández llegó a aproximarse a los 2.500 puntos, en medio de las dificultades para renegociar la deuda y las dudas sobre la capacidad de pago.
En el escenario actual, la preocupación también está vinculada con la demanda de dólares. Según datos difundidos por el economista Juan Manuel Telechea, las compras de divisas por parte de ahorristas alcanzaron los US$28.368 millones en lo que va del período analizado. La cifra se acerca a los registros de otros momentos de fuerte salida de capitales, como 2011, 2008 y 2018.
El nivel de demanda de dólares representa un desafío para el Gobierno, especialmente por los vencimientos de deuda previstos para 2027, un año atravesado por el calendario electoral. La estrategia de mantener un tipo de cambio relativamente bajo también genera interrogantes sobre la disponibilidad de divisas para afrontar esos compromisos.
La situación internacional suma preocupación
El contexto externo aparece como otro elemento de incertidumbre para el Gobierno. La reciente victoria de Lula en Brasil, los movimientos políticos en Israel y las elecciones legislativas en Estados Unidos forman parte de un escenario internacional que podría afectar las expectativas de los mercados.
En particular, una eventual derrota del presidente estadounidense Donald Trump en las elecciones legislativas podría generar consecuencias sobre los activos argentinos, según las preocupaciones que circulan en el entorno económico oficial.
Dentro del Gobierno existiría temor a que un resultado adverso para Trump impulse una nueva suba del Riesgo País, incluso por encima de los 1.000 puntos, y genere presiones sobre el dólar. También se mantienen interrogantes sobre la continuidad del respaldo financiero estadounidense a la estrategia cambiaria argentina.
Bullrich busca diferenciarse del rumbo económico
Mientras Caputo enfrenta las diferencias con Milei, Patricia Bullrich comenzó a mostrar una posición propia frente a empresarios y representantes sindicales.
La senadora participó de manera sorpresiva de una reunión en la Bolsa de Cereales, convocada para analizar un proyecto de modificación de la ley de cabotaje. El encuentro reunió a dirigentes políticos de distintos espacios, representantes empresariales y gremios portuarios.
Durante la actividad, Bullrich sostuvo que busca promover una negociación entre las empresas y los sindicatos para evitar un conflicto que pueda derivar en medidas de fuerza. Sin embargo, sus declaraciones posteriores dejaron en evidencia sus diferencias con algunos aspectos de la política económica del Gobierno.
Consultada sobre su vínculo con Milei, aseguró que no puede simular una postura distinta a la que sostiene públicamente. También afirmó que ya había reclamado al Presidente y a Caputo medidas para enfrentar la recesión y aliviar la situación de la población.
Además, negó que exista un acercamiento político con Mauricio Macri. Su exposición ante los empresarios fue interpretada como un intento de consolidar un perfil propio, en momentos en que las diferencias internas del oficialismo comienzan a ganar protagonismo.
Durante el encuentro, algunos empresarios le transmitieron su preocupación por la situación económica y señalaron que varias compañías decidieron frenar sus análisis de inversión ante la incertidumbre y el adelantamiento de la discusión política.
De esta manera, el Gobierno enfrenta un escenario complejo: mientras Milei insiste en sostener el ajuste, Caputo busca alternativas para evitar un mayor deterioro y Bullrich comienza a marcar diferencias ante sectores empresariales. La evolución de la economía y las señales del mercado serán determinantes para medir el impacto de esas tensiones en los próximos meses.



