El subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, expresó su respaldo a la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil y celebró el impacto político que generó el episodio entre los sectores de izquierda. Lo hizo durante una transmisión del canal de streaming Carajo, en una conversación con Daniel Parisini, conocido como Gordo Dan.
Durante el programa, el funcionario manifestó su satisfacción por el hecho de que los adversarios políticos de Bolsonaro no hubieran podido celebrar durante mucho tiempo la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva. “Me encantó que no puedan ser felices ni 24 horas”, afirmó Álvarez, en referencia a la salida del dirigente brasileño hacia Estados Unidos, luego de que cruzara la frontera por Argentina.
En otro tramo de la conversación, agregó: “No pudieron disfrutar, no pudieron festejar”. Sus declaraciones se produjeron después de que Parisini señalara que, de esa manera, también se había arruinado la celebración de los sectores opositores en Brasil.
El intercambio continuó con referencias a publicaciones realizadas en redes sociales por integrantes del espacio oficialista. Álvarez mencionó un mensaje que, según dijo, podría haber sido escrito por Parisini o por Juan Pablo Carreira, conocido en las redes como Juan Doe y vinculado a la comunicación digital del Gobierno.
El subsecretario sostuvo que los adversarios de Bolsonaro pretendían someterlo a un proceso judicial y cuestionó la estrategia que, según su interpretación, se había preparado contra el dirigente brasileño. En ese contexto, volvió a destacar el efecto que tuvo el episodio sobre la izquierda.
“Me encantó el efecto revelación sobre toda la izquierda, toda la izquierda”, expresó. Además, calificó a ese sector como “sumiso” y acompañó los comentarios de Parisini sobre una supuesta izquierda que, según plantearon durante la transmisión, se presenta bajo una identidad de centroderecha.
La salida de Flávio Bolsonaro de Brasil se produjo después de su derrota electoral frente a Lula y en medio de causas judiciales pendientes. Según trascendió, las autoridades brasileñas le habían solicitado que entregara su pasaporte antes de que abandonara el país.
El dirigente cruzó a la Argentina y desde allí continuó su viaje hacia Estados Unidos. El episodio generó cuestionamientos políticos y diplomáticos, además de críticas de distintos sectores de la oposición brasileña y de referentes de la derecha de ese país.
En ese escenario, las declaraciones de Álvarez sumaron una nueva expresión de respaldo desde el oficialismo argentino a la decisión de Bolsonaro de abandonar Brasil, en medio de la controversia por las circunstancias en las que se produjo su salida.



