Oscar “Negro” González Oro murió este viernes en Punta del Este a los 74 años. Nacido en Mendoza, desarrolló una extensa trayectoria en radio y televisión y fue una de las figuras centrales de la radiofonía argentina durante las décadas de 1990 y 2000. Conductor, entrevistador y también actor de formación, construyó un estilo propio basado en la información, el entretenimiento y el vínculo permanente con los oyentes.
Durante años estuvo al frente de programas que alcanzaron elevados niveles de audiencia, especialmente “El oro y el moro”, ciclo que condujo durante 15 años en Radio 10 y que se convirtió en uno de los espacios más identificados con las mañanas de la radio AM.
González Oro también trabajó en televisión, publicó un libro y llegó a incursionar en la música, una de las pasiones que había acompañado desde su infancia. En los últimos años de su vida se instaló en Punta del Este, Uruguay, donde continuó vinculado a los medios y a distintos proyectos personales.
De Mendoza a Buenos Aires
Oscar González Oro nació el 16 de octubre de 1951 en Mendoza. Durante su infancia vivió el traslado de su familia a Buenos Aires, una mudanza motivada por las dificultades económicas que atravesaban los negocios familiares.
El cambio de ciudad significó también el comienzo de una relación particular con Buenos Aires. Durante su adolescencia recorrió distintos barrios y desarrolló una especial cercanía con Plaza de Mayo, donde solía sentarse a escuchar las bandas militares.
Desde muy joven tuvo una fuerte inclinación por la música. Su deseo inicial era convertirse en cantante o concertista de piano, instrumento que había comenzado a estudiar durante su infancia. Su primer acercamiento profesional a la radio se produjo durante sus visitas de verano a Mendoza, cuando comenzó a pasar música en Radio de Cuyo.
Luego de terminar el colegio intentó estudiar Abogacía y posteriormente Psicología, mientras colaboraba con los negocios familiares. Sin embargo, la radio terminó convirtiéndose en el ámbito en el que desarrollaría su carrera.
Los primeros pasos en la radio
Uno de sus primeros trabajos importantes llegó en 1989, cuando condujo un programa nocturno en FM Playa Verde, en Pinamar. Allí comenzó a desarrollar una característica que posteriormente sería central en su estilo: el contacto directo con los oyentes.
Más tarde trabajó como productor en Radio Del Plata y comenzó a conducir espacios en esa emisora. Su presencia frente al micrófono fue adquiriendo un estilo cada vez más reconocible, con una combinación de información, opinión, humor y diálogo con quienes estaban del otro lado de la radio.
Una anécdota protagonizada junto a Tita Merello quedó como uno de los recuerdos más significativos de aquella etapa. Durante una emisión, la actriz y cantante llamó al programa y le dijo que tenía “una luz especial” y una voz que debía aprovechar.
Años después, González Oro alcanzaría una enorme audiencia y se convertiría en una de las voces más conocidas de la radio argentina.
El éxito de “El oro y el moro”
En 1998, Daniel Hadad lo convocó para sumarse al proyecto de Radio 10. Allí comenzó una de las etapas más importantes de su carrera.
El 4 de enero de 1999 salió al aire por primera vez El oro y el moro, programa que rápidamente se transformó en uno de los principales espacios de la emisora. Durante 15 años, González Oro estuvo al frente del ciclo y entrevistó a políticos, artistas, músicos y distintas personalidades.
Por sus estudios pasaron figuras de la política y del espectáculo. También mantuvo una relación particularmente cercana con sus oyentes, a quienes consideraba una parte fundamental de su trabajo.
Entre sus compañeros de aquellos años estuvieron Eduardo Feinmann, Laura Ubfal, Fernando Carlos y Claudio Zin. Feinmann se convirtió además en uno de sus amigos más cercanos.
González Oro solía explicar que su objetivo al estar frente al micrófono no consistía solamente en informar. Una de las frases que utilizaba para definir su estilo era que buscaba llevar alegría y compañía a quienes escuchaban.
Su formación teatral también tuvo influencia en su manera de conducir. Estudió con referentes como Lito Cruz, Héctor Bidonde y Augusto Fernandes, conocimientos que luego trasladó al trabajo radiofónico.
Una voz reconocida y una relación con la música
Aunque la radio fue el centro de su carrera, González Oro nunca abandonó su interés por la música.
Admiraba a históricos referentes de la radio como Antonio Carrizo, Héctor Larrea, Cacho Fontana y Juan Carlos Mesa, y también mantuvo durante toda su vida una relación cercana con el mundo musical.
Su trayectoria le permitió obtener el carnet de locutor del ISER por reconocimiento a su trayectoria, pese a no haber seguido inicialmente el recorrido tradicional de formación para ejercer la profesión.
En 2005, además, grabó un disco con canciones que solía interpretar durante sus programas.
Su vínculo con la música también aparecía en su vida cotidiana. Era aficionado a los conciertos de piano y tenía especial interés por la música clásica.
La televisión y otras facetas
El “Negro” también tuvo una extensa participación en televisión.
Formó parte de “Polémica en el bar”, compartió pantalla con distintas figuras y condujo programas como Cotidiano, Posdata, Noches negras y Los unos y los otros.
Su último trabajo televisivo fue en “Nosotros a la mañana”, por El Trece.
En paralelo, publicó en 2009 el libro Radiografía de mi país. La Argentina que me duele, una obra en la que combinó aspectos autobiográficos con reflexiones sobre la realidad política y social argentina.
También comenzó a trabajar en una novela que nunca llegó a publicar. El proyecto llevaba el título Fecha de vencimiento y estaba relacionado con una de las cuestiones que más curiosidad le despertaban: el paso del tiempo y la muerte.
Una propuesta política que decidió rechazar
A lo largo de su trayectoria, González Oro también recibió propuestas vinculadas con la política.
En una oportunidad contó que Mauricio Macri, cuando era jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, le ofreció ser candidato a senador.
El periodista relató que analizó la posibilidad junto con amigos y familiares, pero finalmente decidió no aceptar. Según explicó, consideraba que ingresar formalmente a la política implicaba asumir un nivel de exposición y riesgo que no estaba dispuesto a afrontar.
Su vínculo con la política, de todos modos, continuó formando parte de sus programas y de sus análisis periodísticos.
Su vida familiar
González Oro fue padre de Agustín y Pablo, y también crió a Pablo, hijo de su hermano Armando.
En distintas entrevistas habló sobre las dificultades que implicó compatibilizar su enorme exposición pública con su vida familiar. En particular, recordó una conversación con Agustín durante la adolescencia, cuando su hijo le hizo notar que la popularidad del conductor dificultaba algunas actividades cotidianas.
Con el tiempo, sus hijos se instalaron en Europa. Agustín se vinculó con la música y Pablo con la gastronomía.
También fueron ellos quienes, según contó el propio González Oro, lo acompañaron cuando decidió hacer pública su relación con un hombre.
En 2016, el conductor comunicó públicamente que estaba en pareja con el periodista uruguayo Tato Cabrera. González Oro explicó entonces que había tomado la decisión como una forma de vivir su vida personal con mayor libertad y de darle a esa relación el lugar que consideraba que merecía.
Sus últimos años en Punta del Este
En 2020, durante la pandemia de coronavirus, González Oro se instaló en Punta del Este, donde permaneció durante sus últimos años.
Allí desarrolló una vida más alejada del ritmo cotidiano de los grandes estudios de radio y televisión, aunque continuó realizando entrevistas y manteniendo contacto con el mundo de los medios.
También dedicó parte de su tiempo al cuidado de su jardín, una actividad que había comenzado años antes en su casa de Pilar.
Su relación con Uruguay fue estrecha durante esta última etapa de su vida y Punta del Este se convirtió en su lugar de residencia hasta su muerte.
Una mirada particular sobre la muerte
En sus últimos años, González Oro habló en distintas oportunidades sobre la muerte y sobre el paso del tiempo.
No ocultaba su curiosidad por ese momento y llegó a decir que no le tenía miedo. También había comenzado a observar con mayor cercanía la pérdida de amigos y personas de su entorno.
Una de sus reflexiones recurrentes estaba relacionada con la permanencia del nombre y con el recuerdo que queda después de la muerte. Era consciente de que las figuras públicas también están sujetas al paso del tiempo y que, eventualmente, pueden dejar de ser reconocidas por las nuevas generaciones.
Pero al mismo tiempo consideraba que había cumplido una función que para él era central: acompañar a quienes lo escucharon durante décadas.
Desde sus primeros trabajos en radio hasta las grandes mañanas de Radio 10, pasando por la televisión, los libros y la música, Oscar “Negro” González Oro construyó una trayectoria de varias décadas frente a los micrófonos. Su voz formó parte de la vida cotidiana de distintas generaciones de oyentes.
