El Gobierno nacional decidió reorganizar su estrategia parlamentaria para las próximas semanas y concentrar sus esfuerzos en el Senado, donde buscará avanzar primero con el Super-RIGI y posteriormente retomar el debate de la reforma política.
La decisión se produce después de que el oficialismo consiguiera en Diputados la media sanción de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y de la denominada Inocencia Fiscal II. Ahora, la Casa Rosada pretende evitar que la acumulación de proyectos genere mayores dificultades para conseguir los votos necesarios en la Cámara alta.
El Senado, el principal desafío para el oficialismo
La conducción parlamentaria de La Libertad Avanza considera que el Senado representa uno de los principales obstáculos para concretar su agenda legislativa. La composición de la Cámara obliga al Gobierno a negociar con distintos bloques provinciales y sectores opositores que mantienen posiciones independientes frente a los proyectos oficiales.
Por ese motivo, el oficialismo analiza implementar un cronograma de sesiones separadas y con temarios más acotados, con el objetivo de concentrar las negociaciones y evitar que un conflicto puntual termine afectando el tratamiento de otras iniciativas.
La primera sesión prevista estará enfocada principalmente en pliegos judiciales y acuerdos internacionales, mientras que la agenda de septiembre tendrá como principal objetivo económico el tratamiento del Super-RIGI.
El Super-RIGI será la prioridad en septiembre
El proyecto que establece un régimen especial para inversiones de gran escala destinadas al desarrollo de nuevas industrias y cadenas de valor ya obtuvo media sanción en Diputados.
El Ejecutivo buscará ahora terminar de negociar modificaciones con los senadores, conseguir el dictamen correspondiente y llevar la iniciativa al recinto durante los primeros días de septiembre. En caso de que el Senado introduzca cambios, el proyecto deberá regresar nuevamente a la Cámara de Diputados.
La estrategia oficial apunta a acelerar aquellos proyectos que ya cuentan con un recorrido parlamentario considerable, mientras intenta evitar que lleguen al recinto iniciativas cuyos votos todavía no estén asegurados.
La reforma política tendrá una segunda etapa
Una vez encaminado el Super-RIGI, el Gobierno pretende reactivar en las comisiones del Senado el debate de la reforma política.
Dentro del paquete electoral, uno de los puntos de mayor sensibilidad es la suspensión de las PASO. Sin embargo, el oficialismo buscaría avanzar primero con otros capítulos de la reforma para medir el nivel de respaldo y negociar modificaciones antes de llevar la discusión más conflictiva a una instancia decisiva.
La intención es evitar que la discusión sobre las primarias termine bloqueando el resto del proyecto.
Otros proyectos que forman parte de la agenda
La estrategia legislativa también contempla otras iniciativas que se encuentran en diferentes etapas de negociación.
Entre ellas aparece la reforma de la Ley de Salud Mental, que continúa siendo discutida con representantes de distintas provincias y sectores de la oposición dialoguista. También permanece en análisis la modificación de la Ley General de Sociedades, impulsada desde el área de Desregulación.
Más atrás aparecen los cambios vinculados al Etiquetado Frontal y la denominada Ley Hojarasca, que ya cuenta con avances legislativos pero todavía requiere consolidar los respaldos necesarios para su aprobación definitiva.
Otro punto pendiente es la modificación del régimen de Zonas Frías, cuya negociación continúa vinculada a los acuerdos que el Gobierno mantiene con gobernadores de distintas regiones.
Diputados tendrá otra agenda
Mientras el Senado concentra la atención del oficialismo, Diputados comenzará a trabajar sobre nuevos proyectos económicos.
La Casa Rosada prepara el envío de una reforma del mercado de capitales y busca iniciar su tratamiento antes de que el debate del Presupuesto 2027 ocupe buena parte de la agenda parlamentaria.
De esta manera, el Gobierno pretende dividir su estrategia entre ambas cámaras: avanzar en el Senado con los proyectos que ya tienen recorrido legislativo y utilizar Diputados para impulsar nuevas iniciativas económicas.
El reordenamiento refleja, además, la necesidad del Ejecutivo de administrar con mayor precisión sus acuerdos parlamentarios. Con mayorías ajustadas y negociaciones permanentes con sectores provinciales, el oficialismo busca reducir los riesgos de una agenda legislativa demasiado amplia y concentrarse en aquellos proyectos que considera prioritarios.
