La crisis económica sigue profundizando el deterioro del poder adquisitivo en Corrientes. Según el último informe del Índice Barrial de Precios (IBP), una familia tipo de cuatro integrantes necesitó en abril más de 1,2 millones de pesos para no caer por debajo de la línea de pobreza, mientras que solo para alimentarse debió reunir más de medio millón de pesos.
El relevamiento, realizado por el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci) Corrientes en más de 300 comercios de Capital, Empedrado, Goya, Santa Rosa y Curuzú Cuatiá, determinó que la Canasta Básica Total alcanzó los $1.200.549,96. En tanto, la Canasta Básica Alimentaria llegó a $533.577,76, monto mínimo necesario para no quedar en la indigencia.
Los datos reflejan que durante abril ambas canastas aumentaron un 3,64% respecto de marzo. Pero el impacto acumulado es todavía más fuerte: desde diciembre, el costo de vida en Corrientes subió 13,46%, lo que implicó un incremento de más de $142 mil en la canasta total y de más de $63 mil en alimentos básicos.
En la comparación interanual, la situación también muestra un deterioro sostenido. La Canasta Básica Total aumentó 24,23% en los últimos doce meses, mientras que la alimentaria subió 25,89%. En términos concretos, una familia correntina necesita hoy más de $234 mil extra que hace un año para no ser considerada pobre.
El informe advierte además sobre fuertes aumentos en productos esenciales. El rubro carnicería lideró las subas anuales con un incremento del 47,13%, seguido por verdulería con 22,80%. Durante abril, frutas y verduras encabezaron los aumentos mensuales: la mandarina subió 25%, mientras que naranja y banana aumentaron 20%.
En almacén también se registraron fuertes remarcaciones. El café trepó 50% en apenas un mes, seguido por el vino con 25% y el aceite con 19,23%. Aunque la carne mostró subas más moderadas en abril, el pescado se disparó un 33,33%.
El nuevo informe vuelve a reflejar el impacto de la inflación sobre los hogares correntinos, especialmente en sectores de ingresos medios y bajos, donde cada vez cuesta más cubrir gastos básicos de alimentación, servicios y consumo cotidiano.
