La Casa Rosada apuesta a reactivar la agenda legislativa durante junio con el respaldo de gobernadores dialoguistas, sectores del PRO y parte de la UCR, en medio de las tensiones internas que atraviesan al oficialismo. El objetivo inmediato será avanzar con una sesión clave en el Senado prevista para el próximo 4 de junio.
En esa jornada, el Gobierno intentará tratar pliegos judiciales, el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada y el acuerdo con holdouts vinculados al default de 2001. En Balcarce 50 consideran que esa sesión puede convertirse en una señal de orden político y capacidad de gestión parlamentaria luego de varios días marcados por internas dentro de La Libertad Avanza.
La estrategia legislativa fue uno de los principales temas abordados en la reciente reunión de la mesa política oficialista, donde volvieron a compartir espacio Santiago Caputo y Martín Menem tras las diferencias que habían quedado expuestas en los últimos días. Según trascendió, el encuentro estuvo enfocado en revisar el estado de las reformas enviadas al Congreso y definir prioridades para las próximas semanas.
El oficialismo busca sostener su esquema de acuerdos con gobernadores aliados, principalmente del Norte argentino, además de bloques provinciales y legisladores dialoguistas. En la Casa Rosada destacan que esa red política permitió aprobar iniciativas como la reforma laboral, la Ley Hojarasca y los cambios en Zonas Frías.
Entre los proyectos que el Gobierno pretende impulsar aparecen el denominado Súper RIGI, la ley de lobby, la regulación de apuestas online y la derogación del actual sistema de etiquetado frontal de alimentos. También avanzan borradores de reformas vinculadas a sociedades, competencia y desregulación económica.
El paquete económico más ambicioso es el Súper RIGI, un régimen destinado a promover inversiones millonarias en sectores estratégicos como litio, hidrógeno verde, uranio y vehículos eléctricos, con beneficios fiscales y cambiarios para grandes proyectos.
En paralelo, el oficialismo reconoce que la reforma electoral sigue siendo una negociación compleja, ya que no cuenta con los votos suficientes para avanzar sin concesiones a gobernadores y bloques opositores.
Mientras tanto, el Gobierno intenta recuperar iniciativa política y legislativa antes de que el calendario parlamentario se vea condicionado por el Mundial 2026 y el posterior debate del Presupuesto 2027.
