El gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido desde el 8 de diciembre de 2024 en la prisión El Rodeo I, en las afueras de Caracas, abandonó la huelga de hambre que había iniciado junto a otros presos políticos tras hablar por teléfono con su esposa, María Alexandra Gómez, luego de 445 días incomunicado.
La llamada se produjo mientras su pareja brindaba una entrevista radial; según Gómez, Gallo le dijo que seguía “fuerte” y que necesitaba que su familia también mantuviera fortaleza. Tras ese contacto, decidió suspender la protesta de hambre, que había iniciado para visibilizar su situación y reclamar su liberación.
Gómez relató en redes sociales que “después de 445 días me volvió el alma al cuerpo” al escuchar la voz de su esposo, y destacó que él le preguntó por su hijo Víctor y por sus seres queridos.
La huelga de hambre formaba parte de una protesta colectiva de más de 200 presos políticos en El Rodeo I, quienes exigían ser incluidos en los beneficios de la reciente Ley de Amnistía aprobada en Venezuela.
El hecho de que Gallo haya podido comunicarse con su familia por primera vez desde su detención —después de más de 14 meses— reavivó la atención sobre su caso y los reclamos por su liberación y regreso a Argentina.
