Acero, aluminio y minerales críticos: los puntos que siguen trabando el acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos

El acuerdo sobre comercio e inversiones entre Argentina y Estados Unidos todavía presenta varios temas sensibles sin resolución definitiva. El acero, el aluminio, los minerales críticos y el financiamiento de proyectos productivos continúan en el centro de las negociaciones bilaterales y también forman parte de la agenda geopolítica del expresidente Donald Trump.

En una conferencia de prensa, el canciller Pablo Quirno reconoció que el entendimiento con Washington aún está en proceso de construcción y que existen aspectos clave pendientes. “Estos acuerdos son dinámicos, no son estáticos. Estados Unidos está negociando con una cantidad muy importante de países al mismo tiempo, y nosotros buscamos atender nuestra propia problemática”, explicó el funcionario, acompañado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

Consultado por los aranceles al acero y al aluminio, Quirno aseguró que el compromiso de Estados Unidos para revisar esas medidas sigue vigente. “Nos presentaron una carta donde ratifican que lo acordado en la reunión bilateral entre los presidentes será evaluado de manera continua para lograr la rebaja de aranceles que esperamos tanto en acero como en aluminio. Hay que tener paciencia, pero el compromiso está intacto”, afirmó.

En ese marco, el canciller negó que el compromiso de no importar productos provenientes de países que utilicen trabajo forzado sea una referencia indirecta a China. “No hay ninguna referencia elíptica. No es contra ningún país en particular, sino a favor de reglas claras y previsibles. Estar en contra del trabajo forzado no debería generar dudas”, sostuvo.

Sobre los puntos del acuerdo que desalientan la importación de reactores y combustible nuclear de determinados países, Quirno señaló que Argentina no necesita recurrir a proveedores externos en ese rubro. “Tenemos excelente tecnología nuclear y acceso a los minerales necesarios para producir nuestro propio combustible”, remarcó.

En cuanto al financiamiento estadounidense para proyectos vinculados a minerales críticos, explicó que se trata de una decisión de Washington orientada a generar previsibilidad y seguridad jurídica. “Esta autopista de inversiones facilita que el financiamiento pueda aplicarse a proyectos de largo plazo y funciona como un catalizador de inversiones de Estados Unidos en la Argentina”, indicó.

Desde el sector siderúrgico admiten que el panorama sigue siendo complejo. Los aranceles del 50% impuestos por Estados Unidos bajo la Sección 232 afectan a todos los países, con la única excepción del Reino Unido. Entre septiembre de 2024 y febrero de 2026, Estados Unidos importó más de 36 millones de toneladas de acero, mientras que la participación argentina fue marginal, con apenas 255.461 toneladas, el 0,7% del total.

El impacto de las tarifas ya se refleja en las exportaciones: en enero, los envíos de acero argentino cayeron a menos de 28.000 toneladas y en febrero directamente se redujeron a cero. Un escenario similar se observa en el aluminio, donde Argentina representa menos del 3% del total importado por Estados Unidos y con una tendencia descendente.

En el capítulo de minerales críticos, Argentina participó esta semana en Washington de una primera reunión impulsada por la administración Trump para reducir la dependencia de China tanto en la provisión como en el procesamiento de estos recursos estratégicos. Para Estados Unidos, los principales atractivos argentinos son el litio y el cobre.

En el caso del cobre, la reactivación de proyectos de gran escala podría cambiar el perfil productivo del país. Empresas como Glencore planean retomar operaciones a partir de 2028 y avanzar en iniciativas como El Pachón y Mara, con inversiones estimadas en más de USD 14.000 millones. De concretarse estos proyectos, Argentina podría superar el millón de toneladas anuales y ubicarse entre los diez principales productores mundiales hacia mediados de la próxima década.

La principal novedad del enfoque estadounidense es la decisión de avanzar activamente para disputar el dominio chino mediante precios mínimos, acumulación de stocks estratégicos y el respaldo financiero de agencias oficiales como el Eximbank y la Corporación de Financiamiento para el Desarrollo. En ese punto, el financiamiento y los compromisos de compra de Estados Unidos aparecen como factores determinantes para el futuro del acuerdo.

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