Los trabajadores despedidos de la empresa textil Alal en Corrientes profundizan sus reclamos y buscan una reunión directa con el gobernador Juan Pablo Valdés, en medio de un conflicto laboral que ya impacta a más de 260 familias en la ciudad de Goya y la región.
Delegados sindicales confirmaron que formalizaron un pedido de audiencia con el mandatario provincial a través de la ministra de Industria. La solicitud se da luego de una nueva audiencia realizada en la Secretaría de Trabajo de Corrientes, donde no se logró arribar a un acuerdo entre las partes.
Durante ese encuentro, el abogado de la firma textil goyana manifestó desconocer en detalle la situación de la empresa, argumentando que se encontraba de vacaciones cuando estalló la crisis. Esta postura generó malestar entre los trabajadores, que consideran insuficientes y evasivas las respuestas de la patronal.
El eje central del conflicto es la intención de la empresa de abonar solo el 50% de las indemnizaciones, amparándose en el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo. Los delegados calificaron esta propuesta como “incorrecta” y reiteraron su exigencia de que se pague el 100% de las indemnizaciones correspondientes.
Ante la falta de avances, los trabajadores solicitaron un cuarto intermedio para consensuar posiciones y evitar decisiones apresuradas. Como resultado, se otorgó un plazo de una semana para que la empresa presente una propuesta formal. La próxima audiencia quedó fijada para el miércoles 11, nuevamente en la Secretaría de Trabajo provincial, ubicada en calle San Juan, casi Belgrano, en la capital correntina.
Mientras tanto, el conflicto sigue escalando en Goya. En la noche del martes se registraron nuevas marchas protagonizadas por los despedidos y sus familias, en un clima de creciente preocupación social y económica.
La empresa Alal informó oficialmente a comienzos de la semana pasada el cierre de dos de sus plantas: una en Goya y otra en Villa Ángela, Chaco. En su comunicado, atribuyó la decisión a la situación económica nacional, la apertura de importaciones y la fuerte caída del consumo en Argentina durante los últimos dos años.
