Una expedición científica encabezada por investigadores del CONICET y la Universidad de Buenos Aires logró registrar en video a una de las criaturas más enigmáticas del océano profundo: una Stygiomedusa gigantea, una medusa fantasma de dimensiones extraordinarias, observada en aguas del Mar Argentino a más de 250 metros de profundidad.
El hallazgo se produjo durante la campaña “Vida en los extremos”, desarrollada entre el 14 de diciembre de 2025 y el 10 de enero de 2026 a bordo del buque laboratorio R/V Falkor (too). La travesía recorrió zonas poco exploradas del talud continental argentino, desde el puerto de Buenos Aires hasta Tierra del Fuego, incluyendo áreas como el cañón submarino Colorado-Rawson y arrecifes profundos de gran valor ecológico.
Según informaron los investigadores, el ejemplar observado medía aproximadamente 11 metros de largo, un tamaño comparable al de un colectivo escolar. La Stygiomedusa gigantea es una especie de aguas profundas extremadamente rara: desde su primer registro científico en 1910, solo existen alrededor de 130 avistamientos documentados en todo el mundo.
A diferencia de otras medusas, esta especie no posee tentáculos urticantes. Se alimenta mediante cuatro largos brazos bucales, que pueden extenderse hasta 10 metros y funcionan como una especie de red para capturar plancton y pequeños peces. Su campana puede alcanzar cerca de un metro de diámetro, lo que refuerza el impacto visual de su aparición.
El registro fue posible gracias al uso del vehículo operado remotamente (ROV) SuBastian, una tecnología capaz de descender hasta 4.500 metros y captar imágenes en alta definición sin alterar el ecosistema. Este método representa una ventaja clave frente a técnicas tradicionales, como las redes de arrastre, que suelen dañar a las especies y su entorno.
Desde el equipo científico destacaron que el hallazgo reafirma la importancia del Mar Argentino como un reservorio de biodiversidad poco conocida. La jefa científica de la expedición, María Emilia Bravo, señaló que la observación de especies tan singulares refuerza la necesidad de continuar explorando las profundidades marinas.
Además de la medusa gigante, la campaña también documentó por primera vez en aguas argentinas una caída de ballena a casi 4.000 metros de profundidad y exploró el mayor arrecife conocido de Bathelia candida, donde se detectaron comunidades biológicas aún poco estudiadas.
