Alarma sanitaria en Corrientes: la mortalidad infantil se duplicó y lidera el ranking nacional

La mortalidad infantil en la Argentina volvió a aumentar en 2024 y rompió una tendencia descendente que se sostenía desde hace más de dos décadas. Pero el dato más preocupante está en Corrientes, que registró la tasa más alta del país y un salto abrupto en apenas un año.

Según el informe de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación, la tasa nacional pasó de 8 a 8,5 muertes de niños y niñas menores de un año cada 1.000 nacidos vivos entre 2023 y 2024, un incremento de 0,5 puntos. Se trata del mayor aumento desde 2002.

En ese contexto, Corrientes encabeza el ranking negativo con una tasa de 14 muertes infantiles por cada mil nacidos vivos, muy por encima del promedio nacional. La cifra implica casi duplicar el registro del año anterior, cuando la provincia había marcado 7,5.

Durante 2024, primer año completo del gobierno de Javier Milei, se registraron en el país 3.513 muertes infantiles. Aunque el número absoluto bajó en comparación con 2023, los especialistas advierten que esto se explica por la fuerte caída de la natalidad, no por una mejora en las condiciones sanitarias.

“El aumento de la tasa es muy preocupante porque quiebra una tendencia histórica de descenso”, explicó Adolfo Rubinstein, ex ministro de Salud y magíster en Epidemiología Clínica. Según señaló, el deterioro está directamente vinculado al aumento de la pobreza y al empeoramiento de las condiciones sociosanitarias, un proceso iniciado durante la pandemia y profundizado en los últimos años.

Qué mide la mortalidad infantil
La mortalidad infantil comprende las muertes ocurridas antes del primer año de vida. Se divide en mortalidad neonatal (hasta los primeros 27 días) y posneonatal (desde ese momento hasta cumplir un año).

En la etapa neonatal inciden principalmente factores vinculados al embarazo, el parto y la atención médica temprana. En la posneonatal, en cambio, pesan con mayor fuerza las condiciones ambientales y socioeconómicas, como infecciones, desnutrición, enfermedades respiratorias y dificultades de acceso al sistema de salud.

En Corrientes, el fuerte incremento de la tasa refleja problemas estructurales persistentes, como desigualdades territoriales, falencias en la atención primaria y un contexto social marcado por el aumento de la pobreza.

Un mapa que expone desigualdades
Después de Corrientes, las provincias con mayores tasas de mortalidad infantil son Chaco (11,8) y La Rioja (11,7). También superan el promedio nacional Formosa y Santiago del Estero, ambas con 10,7.

En el otro extremo, la Ciudad de Buenos Aires registró la tasa más baja del país, con 4,9 muertes infantiles por cada mil nacidos vivos, lo que vuelve a poner en evidencia la profunda brecha entre regiones.

Especialistas advierten que el debilitamiento del rol rector del Ministerio de Salud nacional y la fragmentación de las políticas sanitarias agravan la situación. “Las provincias están resolviendo cada una por su lado, con menos recursos y menos coordinación”, alertó Fernando Zingman, ex funcionario de Unicef Argentina.

En el caso de Corrientes, el salto de la mortalidad infantil expone con crudeza el impacto de la crisis social y sanitaria en los sectores más vulnerables, y vuelve a encender una señal de alarma sobre la falta de políticas sostenidas de cuidado materno-infantil.

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