La disputa internacional en torno a Venezuela sumó un nuevo capítulo con el respaldo explícito de Rusia a la vicepresidenta Delcy Rodríguez y un renovado cruce con Estados Unidos por el control de los activos petroleros del país caribeño. Desde Moscú calificaron de “ilegal” el operativo norteamericano en Caracas que terminó con la detención y traslado a Estados Unidos de Nicolás Maduro, acusado de narcoterrorismo, y defendieron el derecho del chavismo a resguardar sus intereses estratégicos.
El canciller ruso, Serguéi Lavrov, sostuvo que el gobierno venezolano actúa en defensa de sus “prioridades nacionales” y cuestionó duramente la intervención estadounidense, en un contexto de creciente tensión entre el presidente ruso Vladimir Putin y su par norteamericano Donald Trump. Las declaraciones marcaron una nueva escalada diplomática entre ambas potencias.
En paralelo, el conflicto se trasladó al terreno energético. Autoridades rusas reiteraron que los activos petroleros que Rusia desarrolla en Venezuela son de su propiedad y no están sujetos a decisiones unilaterales de Washington. En ese sentido, la empresa estatal Roszarubezhneft aseguró que continuará cumpliendo sus compromisos con socios internacionales en Venezuela y que sus operaciones se mantienen bajo control ruso.
Roszarubezhneft fue creada en 2020 y absorbió las participaciones venezolanas de Rosneft luego de que Estados Unidos impusiera sanciones a filiales de esa compañía por comercializar crudo venezolano. Desde entonces, Moscú considera esos activos como estratégicos y parte de su política energética exterior.
Mientras tanto, el escenario político se vuelve aún más complejo. El chavismo planea enviar un diplomático a Washington el mismo día en que la líder opositora María Corina Machado mantendría una reunión con Donald Trump. Según informó la agencia Bloomberg, Delcy Rodríguez evalúa que el excanciller Félix Plasencia, actual jefe de misión en el Reino Unido, viaje a Estados Unidos para mantener contactos con funcionarios de alto nivel.
El cruce de gestos diplomáticos refleja la creciente disputa internacional por el futuro político y económico de Venezuela, con el petróleo como eje central y con las principales potencias globales endureciendo sus posiciones en un escenario de alta tensión geopolítica.
