Brigitte Bardot falleció este domingo 28 de diciembre a los 91 años, según confirmó la fundación que llevaba su nombre. Actriz, modelo y uno de los grandes símbolos culturales de la Francia de la posguerra, fue una figura clave de la revolución estética y sexual de mediados del siglo XX, con una trayectoria marcada tanto por el éxito cinematográfico como por fuertes controversias en su vida pública.
Convertida en estrella internacional tras protagonizar Y Dios creó a la mujer (1956), Bardot se consolidó rápidamente como un sex symbol global. Su imagen trascendió el cine y en 1969 fue elegida como modelo de “Marianne”, emblema de la República Francesa, con su rostro reproducido en estatuas, sellos y monedas. A pesar de esa notoriedad, tomó una decisión inusual para la época: se retiró del cine en 1973, cuando aún no había cumplido 40 años.
Desde entonces, volcó su vida a la defensa de los derechos de los animales, causa que sostuvo durante décadas y que se convirtió en el eje central de su actividad pública. Sin embargo, esa etapa también estuvo atravesada por polémicas: Bardot fue condenada en cinco oportunidades por incitación al odio racial y mantuvo posturas abiertamente hostiles hacia la inmigración, lo que la vinculó con sectores de la extrema derecha francesa.
Durante años expresó su cercanía ideológica con figuras como Jean-Marie Le Pen y más tarde con su hija Marine Le Pen, quien la despidió en redes sociales destacando su “libertad”, su “coraje” y su compromiso con la causa animal. Su figura, admirada por amplios sectores y cuestionada por otros, quedó asociada a una personalidad que rompió moldes tanto dentro como fuera de la pantalla.
En el plano artístico, Bardot dejó actuaciones recordadas en películas como La verdad (1960), El desprecio (1963) de Jean-Luc Godard y ¡Viva María! (1965). Intelectuales como Simone de Beauvoir analizaron su impacto cultural, señalando que encarnaba una forma de feminidad libre y ajena a las convenciones morales tradicionales.
Tras su retiro, vivió en Saint-Tropez, alejada del cine pero presente en el debate público por sus declaraciones. Aun así, su influencia en la cultura popular se mantuvo intacta. El presidente francés, Emmanuel Macron, la despidió con un mensaje oficial en el que afirmó que “encarnó una vida de libertad” y que Francia pierde “una leyenda del siglo”.
