Tras el traspié en la Cámara de Diputados y la falta de respaldo político para introducir modificaciones, el Gobierno decidió cerrar la discusión del Presupuesto 2026 y avanzar con su sanción “a libro cerrado” en el Senado. La estrategia oficial apunta a aprobar el texto tal como llegó desde la Cámara baja y dar por finalizado el debate parlamentario, con el objetivo de enviar una señal de previsibilidad a los mercados y al Fondo Monetario Internacional, en la antesala de un nuevo vencimiento de deuda.
La sesión está prevista para este viernes al mediodía y el oficialismo confía en reunir los votos necesarios para sancionar su primer presupuesto en el tercer año de gestión, luego de dos ejercicios marcados por prórrogas y reasignaciones discrecionales de partidas. La urgencia se explica tanto por el calendario financiero como por la necesidad de mostrar capacidad de gobernabilidad tras las dificultades para sostener acuerdos con los aliados.
Luego de que Diputados aprobara la ley en general pero dejara afuera el capítulo 11, en la Casa Rosada admiten que no hay margen político para reabrir negociaciones. “Se vota sin cambios”, repiten en el entorno del Gobierno, que busca evitar que el proyecto vuelva a la Cámara de origen y prolongue la incertidumbre.
En ese marco, Patricia Bullrich tomó un rol central en el operativo político para asegurar la votación. La ministra apuró el regreso a Buenos Aires de senadores oficialistas y aliados, con la intención de blindar la sesión y evitar ausencias que pongan en riesgo el resultado. El oficialismo estima contar con entre 41 y 45 votos favorables, superando el mínimo necesario para la aprobación.
El respaldo clave proviene de los bloques del PRO, la UCR y espacios provinciales, entre ellos Convicción Federal, integrado por senadores alineados con gobernadores peronistas del interior. Si bien dentro de ese espacio hay matices y críticas al contenido del Presupuesto, varios de sus integrantes estarían dispuestos a acompañar la sanción en general, aun con disidencias en artículos puntuales.
La oposición peronista, en tanto, concentra sus esfuerzos en intentar frenar el artículo 30, que elimina metas de financiamiento para la educación, la ciencia y la tecnología. Se trata de uno de los puntos más sensibles del proyecto y el principal eje de resistencia en el Senado. Sin embargo, reconocen que aún no tienen garantizados los votos necesarios para hacerlo caer.
En la Casa Rosada el cálculo es claro: llegar al próximo vencimiento de deuda, previsto para el 9 de enero, con el Presupuesto aprobado y una señal de orden fiscal y control parlamentario. Cualquier modificación implicaría reabrir el trámite legislativo y sumar un nuevo frente de incertidumbre política.
