El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, dio a conocer los detalles del nuevo plan de paz elaborado junto a Estados Unidos para poner fin a la invasión rusa. El documento, consensuado entre negociadores de Washington y Kiev, ya fue remitido al Kremlin para que Moscú formule observaciones, mientras continúan negociaciones paralelas en materia de seguridad y reconstrucción.
Según explicó el mandatario ucraniano en una reunión con periodistas en Kiev, el acuerdo está concebido como un pacto legalmente vinculante, con mecanismos de monitoreo internacional y el respaldo de Estados Unidos, la OTAN y países europeos. Además, prevé convenios bilaterales complementarios orientados a garantizar la seguridad de Ucrania y sentar las bases de su recuperación económica tras la guerra.
Entre los puntos centrales, el plan reafirma la soberanía de Ucrania y establece un acuerdo de no agresión pleno e incondicional entre Rusia y Ucrania, con un sistema de control permanente de la línea de contacto mediante monitoreo tecnológico. También contempla fuertes garantías de seguridad para Kiev, similares al Artículo 5 de la OTAN, que se activarían ante una eventual agresión rusa.
El documento fija que Ucrania mantendrá en tiempos de paz unas Fuerzas Armadas de 800.000 efectivos y confirma su condición de Estado no nuclear. A su vez, prevé el ingreso del país a la Unión Europea en un plazo definido y un acceso privilegiado al mercado europeo en el corto plazo.
En el plano económico, el acuerdo incluye un ambicioso paquete de reconstrucción y desarrollo, con la creación de fondos internacionales por hasta 200 mil millones de dólares, inversiones en infraestructura, energía, tecnología y recursos naturales, y un rol destacado de Estados Unidos, empresas privadas y organismos como el Banco Mundial. También se aceleraría un acuerdo de libre comercio entre Ucrania y Estados Unidos.
En cuanto al conflicto territorial, se reconoce de facto como línea de contacto la posición actual de las tropas en regiones como Donetsk, Luhansk, Zaporizhzhia y Kherson, con la posibilidad de desplegar fuerzas internacionales de supervisión. Rusia, además, debería retirar sus tropas de otras regiones para que el acuerdo entre en vigencia.
El plan aborda cuestiones humanitarias clave, como el intercambio total de prisioneros de guerra, la liberación de civiles detenidos y rehenes, y la reparación a las víctimas del conflicto. Asimismo, prevé la organización de elecciones en Ucrania tras la firma del acuerdo y la creación de un Consejo de Paz internacional que vigilaría su cumplimiento.
Finalmente, el documento establece que, una vez aceptado formalmente por todas las partes, se declarará un alto el fuego total e inmediato, como paso inicial hacia una solución política duradera del conflicto.
