El inicio de la nueva gestión en Paso de los Libres quedó atravesado por un fuerte cruce político. El intendente Agustín Faraldo aseguró haber recibido un municipio con graves problemas financieros, deudas no informadas y un parque automotor deteriorado, mientras que el Partido Justicialista local rechazó esas afirmaciones y defendió la herencia dejada por la administración de Martín Ascúa.
Durante su asunción, el miércoles 10 de diciembre, Faraldo sostuvo que tomó el control de un municipio “devastado”, con “miles de empleados, los sueldos más bajos de la provincia y deudas que superan largamente los fondos disponibles”. Además, expuso en redes sociales imágenes de bienes patrimoniales y vehículos en mal estado, y apuntó directamente contra la gestión anterior, que gobernó la ciudad durante ocho años.
El jefe comunal también cuestionó el balance presentado por el exintendente Martín Ascúa, quien había señalado dejar un superávit millonario. Según Faraldo, esa afirmación “no refleja la realidad”, ya que los compromisos financieros acumulados serían superiores al dinero efectivamente depositado en las arcas municipales.
Ante estas declaraciones, el Partido Justicialista de Paso de los Libres emitió un comunicado oficial para desmentir al nuevo intendente. En el texto, el PJ sostuvo que las imágenes difundidas corresponden a bienes inmuebles y rodados con entre 15 y 20 años de antigüedad, que ya se encontraban en ese estado cuando la fuerza asumió la conducción municipal en diciembre de 2017.
Además, el comunicado remarcó que el municipio fue entregado con superávit, precisando una cifra concreta: $188.196.566,79, y acusó a la nueva gestión de intentar instalar un “relato de crisis” para justificar futuras decisiones administrativas.
El cruce marca el arranque de una transición cargada de tensión política en una de las ciudades más importantes del interior correntino, con versiones contrapuestas sobre el verdadero estado de las finanzas municipales.
