Una multitud de dirigentes peronistas, referentes gremiales y organismos de derechos humanos se concentró frente al penal de Ezeiza para denunciar lo que califican como un “agravamiento” en las condiciones de detención de Julio De Vido. El exministro, condenado a cuatro años de prisión por administración fraudulenta en la tragedia de Once, continúa preso en cárcel común pese a tener 76 años y presentar problemas de salud, según remarcaron los convocantes.
El reclamo se hizo sentir en la entrada del Hospital del Complejo Penitenciario de Ezeiza, donde los manifestantes exigieron que se revise la negativa a otorgarle prisión domiciliaria. En un comunicado, denunciaron un “contexto de creciente judicialización de la política” y una “persecución evidente contra dirigentes del peronismo”, a quienes —afirmaron— se los somete a procesos “sin garantías” y con “utilización mediática” en un momento de fuerte tensión social.
La convocatoria reunió a senadores, diputados, exfuncionarios, referentes sociales y religiosos. Entre ellos estuvieron Juliana Di Tullio, Mariano Recalde, Oscar Parrilli, Carlos Castagneto, Eduardo Valdés, Hugo Yasky, Luana Volnovich, Paula Penacca, Julia Strada, Horacio Pietragalla, Sergio Maldonado y el Padre Paco, además de legisladores porteños y representantes de organizaciones políticas y sociales.
El grupo buscó visibilizar lo que considera un trato injusto hacia De Vido y reclamar que se “cese la persecución judicial” contra el exministro, cuya situación volvió a encender tensiones en el tablero político.
