Un día después del contundente veredicto del jurado popular, el temido Clan Sena volvió a reunirse puertas adentro del Complejo Penitenciario I de Resistencia. Emerenciano Sena, su hijo César y Marcela Acuña –los tres hallados culpables del brutal femicidio de Cecilia Strzyzowski– compartieron un encuentro cargado de tensión, horas después de que la Justicia chaqueña confirmara las responsabilidades de cada uno en el crimen que conmocionó al país.
Según confirmaron fuentes penitenciarias, la reunión se produjo bajo estrictas medidas de seguridad. César fue señalado como autor material del homicidio agravado por el vínculo y la violencia de género, mientras que sus padres fueron considerados partícipes primarios. Los tres esperan ahora la audiencia de cesura, donde recibirán las condenas que, todo indica, serán prisión perpetua.
A ellos se suman otros involucrados: Gustavo Obregón, Fabiana González y Gustavo Melgarejo, también encontrados culpables. La única sobreseída fue Griselda Reynoso.
La jueza Dolly Fernández, encargada del proceso, fue categórica al analizar la decisión del jurado: el fallo representa un “hartazgo social” ante un crimen que describió como “aberrante”. En declaraciones públicas, destacó que este juicio tuvo “una trascendencia notoria” y que la sociedad chaqueña “dijo basta”.
Para la magistrada, lo sucedido trasciende incluso la condena por violencia de género: “No era solo un delito contra una mujer, había mucho más detrás”. El caso Strzyzowski se convirtió así en un símbolo de los límites que la sociedad le marcó a la impunidad del poder político y territorial que durante años rodeó al clan.
