La Casa Rosada confirmó que Javier Milei no viajará a Sudáfrica para participar de la cumbre de líderes del G20, una decisión que, aunque esperada, provocó críticas y desconcierto en varias capitales aliadas. El mandatario busca así mantener su alineamiento político con Donald Trump, quien también boicoteó el encuentro, pero la medida deja a la Argentina sin representación directa en una de las mesas globales más importantes.
Fuentes diplomáticas remarcaron que, a diferencia de Estados Unidos, la ausencia argentina “reduce su visibilidad y capacidad de incidencia en los debates internacionales”, sobre todo en un contexto donde el G20 actúa como espacio clave frente a los conflictos económicos y geopolíticos actuales.
El nuevo canciller, Pablo Quirno, encabezará la delegación argentina, que deberá negociar el texto final del comunicado del bloque y representar los intereses del país frente a potencias como China, Brasil y la Unión Europea, con quienes Milei mantiene vínculos tensos.
La decisión refuerza el perfil personalista de la política exterior del presidente, que privilegia su sintonía con Trump por encima de la tradición diplomática multilateral argentina.
