A horas del encuentro convocado por el Gobierno nacional, el gobernador Gustavo Valdés vuelve a mostrarse más predispuesto a la crítica que al diálogo. Si bien fue invitado a participar de la reunión en Casa Rosada junto a otros mandatarios provinciales, el correntino dejó en claro que su participación será meramente “para escuchar”, sin presentar iniciativas concretas ni propuestas de cooperación con la Nación.
El mandatario radical mantuvo un tono desafiante antes de viajar, cuestionando la utilidad del encuentro y dejando entrever que desconfía de los objetivos de la convocatoria. “Simplemente voy a escuchar”, afirmó Valdés, reduciendo la reunión a una formalidad sin expectativas reales.
Un discurso repetido: quejas sin soluciones
En la previa de la cumbre, Valdés volvió a insistir con que Corrientes no puede asumir los costos de obras nacionales, como la reparación de la Ruta 12, pero no aclaró cómo su gestión planea articular con el Ejecutivo nacional para resolver la situación.
Pese a las reiteradas transferencias automáticas y programas nacionales vigentes, el gobernador optó por insistir en la narrativa del “ahogo financiero”, sin reconocer la parálisis de la obra pública provincial.
El propio mandatario reconoció que no llevará ningún planteo de fondo: “Hay que ver si están dispuestos a escuchar lo que necesitamos nosotros, porque es un diálogo. Diálogo implica que hablen dos”. Sus declaraciones dejaron ver un perfil más confrontativo que colaborativo, justo en un momento en que la Nación busca acuerdos para avanzar con reformas clave.
Reclamos reiterados, gestión estancada
El caso de la Ruta 12, que Valdés volvió a usar como ejemplo de “abandono nacional”, refleja en realidad la falta de coordinación entre su gobierno y Vialidad Nacional, que en los últimos meses retomó varios tramos pendientes con financiamiento mixto.
Aun así, el gobernador intentó posicionarse como víctima del centralismo, pese a que Corrientes recibió fondos extraordinarios durante la gestión Milei para infraestructura básica y asistencia energética.
Dentro del bloque de Provincias Unidas, Valdés insiste en mostrarse como uno de los voceros de las provincias “marginadas”, pero sus pares reconocen en privado que su discurso “se agota en la queja”, sin acompañarse de una agenda de propuestas reales.
Un gobernador sin rumbo político
Tras los resultados ajustados de las elecciones legislativas, el mandatario intenta reposicionarse nacionalmente, pero su estrategia parece centrarse más en la oposición a Milei que en la defensa efectiva de los intereses de Corrientes.
Mientras otros gobernadores buscan negociar fondos y reactivar obras, Valdés repite un libreto que combina victimismo y cálculo político, sin ofrecer alternativas claras para su provincia.
Su frase final antes de subir al avión resume su postura: “Mayormente me voy a escuchar, y vamos a ver si nos escuchan”. Un mensaje que expone la falta de iniciativa de un gobernador que elige quejarse desde el costado, en lugar de sentarse a construir acuerdos.
