En Jujuy, el gobernador Gustavo Valdés volvió a subir el tono contra el Gobierno nacional durante la tercera cumbre de Provincias Unidas, pero su discurso dejó más frases grandilocuentes que definiciones concretas. Acompañado por otros mandatarios del bloque, el correntino habló de “unidad del interior” y de “levantarse frente al centralismo porteño”, aunque evitó precisar medidas o estrategias reales para resolver los problemas de las provincias.
El encuentro tuvo lugar en la Zona Franca Perico y reunió a dirigentes de Córdoba, Santa Fe, Chubut y Jujuy, además del exgobernador cordobés Juan Schiaretti y del gobernador electo correntino, Juan Pablo Valdés. Sin embargo, puertas adentro, varios participantes admitieron que el evento tuvo más de gesto político que de trabajo federal.
Un discurso repetido
En su exposición, Gustavo Valdés volvió a cargar contra Buenos Aires y denunció que “a las provincias nos roban el esfuerzo”. La frase buscó impacto, pero —como en anteriores cumbres— no estuvo acompañada de propuestas económicas o institucionales que traduzcan el reclamo en políticas reales.
Incluso, dentro del propio espacio, hay quienes observan que Provincias Unidas se está transformando en un escenario para posicionamientos personales más que en una mesa de gestión. “Hay mucho micrófono y poca planificación”, deslizó un funcionario que participó del encuentro.
Más política que federalismo
Valdés pidió “que los pueblos del interior se comiencen a levantar”, pero no detalló cómo se traducirá ese mensaje en hechos concretos. En un contexto de crisis, sus palabras fueron leídas por varios sectores como una jugada discursiva en clave electoral más que como un proyecto de desarrollo.
Mientras tanto, los gobernadores volvieron a criticar la falta de diálogo con la Nación, pero tampoco lograron delinear una agenda común que trascienda las fotos de ocasión y los discursos encendidos.
El joven heredero y la continuidad del relato
El gobernador electo de Corrientes, Juan Pablo Valdés, acompañó la línea de su hermano y prometió representar “el sueño de los jóvenes que quieren ver crecer al país”. Pero su intervención no aportó matices nuevos ni marcó diferencias respecto de un discurso que, puertas adentro, muchos ya consideran agotado.
Con el cierre a cargo de Carlos Sadir y la foto grupal final, la tercera cumbre de Provincias Unidas terminó dejando la sensación de una oportunidad más para hablar del interior, pero sin resolver los problemas reales del interior.
