La localidad de Santo Tomé, en Corrientes, se encuentra en estado de alerta luego de que productores agropecuarios denunciaran un aumento considerable de incursiones de cuatreros provenientes de Brasil, quienes ingresan armados para robar ganado. Marcos Grisetti, presidente de la Sociedad Rural de Santo Tomé, afirmó que “la situación está muy complicada” y que estos hechos tienen un fuerte impacto tanto en la producción como en la rutina de los habitantes rurales.
Según los denunciantes, los ataques no solo ocurren cerca de la ciudad, sino también en zonas más aisladas como Desiderio Sosa. El sector más vulnerable es la costa del río Uruguay, por donde las mafias cruzan desde Brasil con frecuencia. Este fenómeno delictivo, añadió Grisetti, no es nuevo sino histórico; considerando que, a pesar de existir desde los años setenta, nunca se encontró una solución eficiente para frenarlo.
En respuesta, las autoridades locales convocaron una reunión clave en Santo Tomé con participación de diversas fuerzas de seguridad, el Poder Judicial y Direcciones provinciales. Se acordó coordinar operativos de prevención que incluyen patrullajes a pie, a caballo, controles con embarcaciones y uso de drones para vigilar las zonas fronterizas. Entre los organismos involucrados están la Policía Rural y Ecológica, la Prefectura Naval, Gendarmería, el Poder Judicial Provincial y la Dirección de Coordinación Interior.
El objetivo del refuerzo es doble: acotar la capacidad de los cuatreros para actuar impunemente y devolver una sensación de seguridad a los productores, que aseguran vivir “con miedo” y evitar usar sus propios campos para tareas productivas o recreativas. Grisetti sostuvo que la paralización provocada por estos ilícitos afecta directamente la economía rural y el bienestar social.
Por lo pronto, la respuesta institucional ya tiene acciones concretas: además de los patrullajes y los drones, los operativos utilizan embarcaciones para controlar las costas del río y se refuerzan los controles documentales y de origen del ganado. Se prevé que estas medidas se intensifiquen, siempre con la cooperación de fuerzas nacionales y provinciales, ante la gravedad del problema y la presión social creciente.
