La provincia de Buenos Aires cerró este domingo una jornada electoral histórica, al celebrar por primera vez sus comicios legislativos locales en una fecha distinta al calendario nacional. Desde el gobierno de Axel Kicillof destacaron que la votación se desarrolló con normalidad y sin incidentes, pese al clima político nacional atravesado por denuncias de corrupción, tensiones internas en la gestión de Javier Milei e incertidumbre económica.
Más de 14,3 millones de bonaerenses estuvieron habilitados para elegir a sus representantes. En total, se renovaron 46 bancas de la Cámara de Diputados y 23 del Senado provincial, distribuidas en las ocho secciones electorales. Además, se votó la conformación de concejos deliberantes y consejos escolares en los 135 municipios del distrito más poblado del país.
La elección fue seguida con atención no solo por la magnitud del padrón, sino porque marcará el equilibrio de poder en la Legislatura bonaerense durante los últimos dos años de gestión de Kicillof. El resultado será decisivo para determinar si el oficialismo provincial podrá contar con mayorías que faciliten la sanción de leyes clave.
En paralelo, estos comicios se leen como un termómetro para el gobierno nacional de La Libertad Avanza. El desempeño de las listas oficialistas será interpretado como una primera evaluación popular de la gestión de Milei antes de las elecciones legislativas nacionales previstas para el 26 de octubre.
