El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de julio marcó un 1,9% mensual, un leve aumento respecto al 1,5% de mayo y 1,6% de junio, según INDEC. Sin embargo, el IPC Núcleo se mantuvo en 1,5%, reflejando estabilidad al excluir precios regulados y estacionales. Pese a la suba del dólar del 14% en julio (hasta $1.380), el impacto en precios fue “prácticamente nulo”, según el análisis de Pablo Wende. El Gobierno enfrenta ahora el desafío de evitar que se interrumpa el proceso de desinflación iniciado a mediados de 2024, con proyecciones de un posible 2% o más para agosto.
Riesgos para la desinflación
El incremento de la inflación por segundo mes consecutivo (de 1,5% en mayo a 1,9% en julio) genera preocupación. Consultoras estiman que agosto podría registrar un piso del 2%, impulsado por aumentos en combustibles (por la suba del dólar) y consumo masivo. Algunas firmas, en reuniones privadas, advierten que la inflación no volverá rápidamente al 1,5% en septiembre u octubre, lo que podría erosionar las expectativas de desinflación de empresas e inversores, llevando a nuevas remarcaciones.
Estrategia del Gobierno
El Gobierno busca contener el impacto del tipo de cambio con una política monetaria restrictiva:
- Aspiradora de pesos: El Tesoro pagó tasas de casi 70% anual en la licitación de Lecap para refinanciar vencimientos y retirar pesos excedentes, tras inyectar $6 billones en un día. Anunció una nueva licitación para absorber más liquidez.
- Baja del dólar: Con tasas altas y reducción de liquidez, el dólar oficial cayó a $1.325 tras nueve días consecutivos de descenso, buscando minimizar el impacto en precios.
- Política de tasas: El ministro de Economía, Luis Caputo, justificó las tasas elevadas por el “riesgo kuka” (miedo a un regreso del kirchnerismo), priorizando la estabilidad cambiaria hasta las elecciones legislativas.
Costos de la estrategia
Las tasas altas ofrecen rendimientos atractivos para inversores, pero tienen riesgos:
- Impacto económico: Reducen el crédito, aumentan la morosidad y elevan costos financieros para empresas, lo que podría traducirse en subas de precios para cubrir deudas.
- Crecimiento de la deuda: Las tasas reales, que superan la inflación proyectada (20-25% anual) en más de 40 puntos, incrementan la deuda en pesos, una dinámica “insostenible” para el Gobierno.
Contexto y proyecciones
La inflación anual cayó a 36,6% en julio, según INDEC, con el IPC Núcleo en 1,5%, el nivel más bajo desde enero de 2018. Sin embargo, el BCRA reporta expectativas de inflación del 26% para 2025, y analistas prevén un rango de 25-28% para fin de año. La depreciación del peso proyectada por el mercado (37,6%) supera el 20,4% estimado por el Gobierno, lo que suma presión.
El Gobierno mantiene su compromiso con el superávit fiscal (1,6% del PBI en 2025, según el FMI) y la estabilidad cambiaria, pero debe equilibrar estas medidas con el impacto en la actividad económica y las expectativas de inversores y empresas.
