El dólar oficial superó los $1.300 este 30 de julio, cerrando en $1.291 (mayorista), en un contexto de tensión cambiaria previo a las elecciones legislativas del 26 de octubre. El Gobierno de Javier Milei, liderado por el Ministro de Economía, Luis Caputo, y el Banco Central (BCRA), bajo Santiago Bausili, implementó medidas para contener la presión sobre el tipo de cambio sin recurrir a la venta de reservas internacionales, que se mantienen en $38.792 millones. Estas incluyen ventas de dólar futuro, pases pasivos a 1 día, y compras “hormiga” del Tesoro.
- Ventas de dólar futuro: El BCRA intensificó su intervención en el mercado de futuros, aumentando su posición vendida de USD 1.900 millones a USD 4.800 millones en julio, según la consultora 1816. Estas operaciones, liquidables en pesos, buscan frenar expectativas de devaluación sin comprometer reservas. Este 31 de julio, el vencimiento de contratos generará una jornada intensa, con el BCRA fijando referencias para estabilizar el mercado.
- Pases pasivos a 1 día: El BCRA reactivó los pases pasivos con una tasa del 35% nominal anual, según Salvador Vitelli de Romano Group. Esta herramienta, que implica emisión de pesos por intereses, absorbe liquidez a corto plazo para moderar la presión sobre el dólar, aunque había sido descontinuada previamente por su impacto monetario.
- Compras “hormiga” del Tesoro: El Ministerio de Economía adquirió USD 1.500 millones en los últimos 35 días, según Caputo, superando estimaciones de Portfolio Personal Inversiones (PPI), que calculó USD 968 millones hasta el 25 de julio (a un tipo de cambio promedio de $1.251). Estas compras se realizan en el segmento Senebi (negociación bilateral), fuera del mercado abierto, con divisas de empresas que obtienen financiamiento externo o provincias como Córdoba, que colocó un bono en Wall Street. Recientemente, el Tesoro compró USD 22 millones al inicio de la semana y USD 45 millones la semana previa.
La liberación de $10 billones tras el desarme de las LEFIs generó volatilidad en las tasas (cauciones al 80% anual) y presión sobre el dólar, según 1816, que cuestiona la consistencia del régimen monetario. PxQ señala que las tasas altas, necesarias para mantener el dólar dentro de la banda de flotación ($1.000-$1.400), limitan el crédito y aumentan la morosidad. El FMI pidió mayor claridad en el programa monetario. Con la baja de retenciones al agro, el Gobierno espera más liquidaciones, pero la incertidumbre electoral y la menor oferta de divisas mantienen la presión cambiaria.
