El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció el 24 de julio un acuerdo a nivel de staff técnico con el Gobierno de Javier Milei para la primera revisión del programa Extended Fund Facility (EFF) de US$20.000 millones, aprobado en abril de 2025. El acuerdo, pendiente de aprobación por el directorio del FMI la próxima semana, habilitará un desembolso de US$2.000 millones al Banco Central de la República Argentina (BCRA), sumándose a los US$12.000 millones ya recibidos en abril. El programa, que apoya la estabilización económica y el levantamiento del cepo cambiario, evalúa metas de superávit fiscal, acumulación de reservas y transición a un régimen de tipo de cambio flexible, aunque no abordó explícitamente el desarme de las Letras de Liquidez (LeFi) ni la reciente suba de tasas de interés.
Claves del acuerdo y revisión
- Superávit fiscal:
- El Gobierno sobrecumplió la meta de superávit primario en el primer semestre de 2025, alcanzando $617,6 millones en junio y un acumulado de 1,3% del PBI, según el ministro de Economía, Luis Caputo. El FMI destacó el “fuerte anclaje fiscal” como pilar del programa, que permitió reducir la inflación de 211% en 2023 a 118% en 2024 y mantener la pobreza en niveles pre-Milei.
- El compromiso de no financiar al Tesoro con emisión monetaria se mantuvo, con el Tesoro absorbiendo ARS$9,7 billones en pesos excedentes, incluyendo ARS$5 billones por el desarme de LeFi, según el director del BCRA, Federico Furiase.
- Acumulación de reservas:
- La meta de reservas fue el punto más exigente. A junio de 2025, el BCRA estaba US$2.000 millones por debajo del umbral mínimo, según estimaciones de mercado, debido al fin de la cosecha gruesa y la no intervención en el mercado cambiario oficial.
- Para cumplir, el Gobierno recurrió a compras de divisas por el Tesoro (vía liquidaciones de provincias y deuda en dólares) y un repo de US$2.000 millones con bancos internacionales en junio, usando bonos soberanos como garantía. Las reservas brutas cerraron en US$36.799 millones tras el desembolso inicial de abril.
- El FMI señaló que los fondos del EFF, junto con aportes del Banco Mundial, BID, CAF, y una extensión de US$5.000 millones del swap con China, fortalecerán el balance del BCRA, con un objetivo de reservas brutas cercanas a US$50.000 millones.
- Dólar flotante y flexibilización del cepo:
- La transición al régimen de tipo de cambio con banda (1.000-1.400 pesos por dólar, ampliándose 1% mensual) fue calificada por el FMI como “sin contratiempos”, con el tipo de cambio oficial estabilizado cerca del punto medio ($1.200).
- La flexibilización de controles cambiarios, iniciada en abril, eliminó restricciones para personas físicas y permitió a multinacionales repatriar utilidades desde 2025, canjeando deuda atrapada por bonos en dólares. El FMI no mencionó el impacto del dólar blend (20% de exportaciones fuera del MULC, resignando US$15.000 millones en 2024), un punto criticado por el organismo.
- Caputo negó que el nuevo esquema implique una devaluación, aunque el mercado espera volatilidad electoral. El BCRA gastó US$2.500 millones en semanas previas a abril para defender el crawling peg, justificando la transición a mayor flexibilidad.
Perspectivas y novedades
- Luis Caputo anunció en el canal Carajo que el acuerdo técnico incluye mejoras respecto al EFF original, sugiriendo ajustes en metas que podrían acelerar el acceso a mercados internacionales a una tasa de 8,75% anual si se concretan recortes de tasas en EE.UU.
- El desembolso de US$2.000 millones (60% ya ejecutado del programa) se destinará a recomprar Letras Intransferibles (valuadas en US$23.561 millones por el BCRA) para sanear el balance del Central, sin incrementar la deuda bruta. Un vencimiento de US$650 millones con el FMI está programado para el 1 de agosto.
- El FMI destacó el reingreso de Argentina a los mercados de capitales antes de lo previsto, with emisiones de bonos como el BOPREAL (US$5.000 millones en 2025) y un riesgo país que cayó de 2.500 a menos de 1.000 puntos. Sin embargo, advirtió sobre riesgos externos (tensiones comerciales globales) y domésticos (volatilidad electoral y fragilidad social).
