Mientras el Gobierno de Corrientes se jacta de tener “los sueldos más altos del NEA” en Seguridad y Docencia, la realidad cotidiana de trabajadores y jubilados provinciales contradice el relato oficial. Con una inflación interanual que pulveriza el poder adquisitivo, la supuesta mejora salarial anunciada en julio apenas alcanza para cubrir lo más básico. La suba que lleva el Plus Unificado a $110.000 y el de Refuerzo a $100.000, fue presentada como una recomposición “histórica”, pero llega tarde y mal, en un contexto de brutal caída del consumo.
En escuelas y comisarías del interior se multiplican las quejas: docentes que gastan su sueldo en viáticos para poder dar clases y policías que completan el mes haciendo adicionales para sobrevivir. El número que destaca el Ministerio de Hacienda —$1.083.000 para un agente de Seguridad sin antigüedad— no contempla descuentos, ni condiciones laborales reales, ni la desigualdad con la inflación acumulada desde enero.
Además, si Corrientes “paga más”, ¿por qué hay tantos docentes en pluriempleo y tantos policías bajo presión por falta de personal? ¿Y por qué el aguinaldo llegó fraccionado a muchos trabajadores, y con demoras en el interior? La propaganda oficial no responde a esas preguntas, ni a las cifras del INDEC que muestran que Corrientes es una de las provincias con mayor pobreza estructural del país.
El gobierno de Valdés vende un relato de estabilidad que no se refleja en los bolsillos de los estatales correntinos. Los “mejores sueldos del NEA” quedan en los PowerPoint de Hacienda: en la calle, el salario se sigue estirando como puede para sobrevivir a los tarifazos, a los recortes y al ajuste que —aunque lo nieguen— también llegó a Corrientes.
