El Partido Justicialista (PJ) bonaerense enfrenta un escenario de alta tensión interna mientras intenta conformar listas para las elecciones legislativas del 7 de septiembre de 2025. La detención de Cristina Fernández de Kirchner (CFK) y su inhabilitación perpetua han dejado al peronismo sin un liderazgo claro, acelerando la fragmentación tras la derrota presidencial de 2023. Axel Kicillof, gobernador de Buenos Aires, busca posicionarse como el principal ordenador del espacio, pero enfrenta fuertes diferencias con La Cámpora, liderada por Máximo Kirchner, y el Frente Renovador de Sergio Massa. Estas tensiones complican la unidad electoral en el principal bastión peronista, mientras La Libertad Avanza (LLA) y el PRO negocian una alianza para capitalizar la división.
El rol de Federico Otermín como nexo
El intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, emerge como un puente clave entre el kicillofismo y La Cámpora. Cercano al kirchnerismo, pero con diálogo fluido con Kicillof, Otermín es visto como un posible mediador para destrabar las negociaciones. Desde el entorno del gobernador, confirmaron a TN que las conversaciones no se limitarán a una mesa de cúpulas entre Kicillof, Máximo Kirchner y Massa, sino que incluirán a “tres o cuatro intendentes” y representantes políticos, como legisladores o ministros, del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio de Kicillof. “La idea es que los candidatos representen a cada sección electoral por su arraigo y vínculos con el campo, el sindicalismo y los intendentes, sin restricciones”, afirmó un dirigente del MDF.
Avance de las negociaciones y plazos electorales
Las negociaciones para formar una lista conjunta están estancadas. Kicillof insiste en liderar el armado de las listas provinciales y convocó a una reunión amplia antes del fin de semana del 28 de junio, aunque no hay fecha confirmada. Por su parte, Máximo Kirchner y Massa iniciaron diálogos para un frente electoral bajo el sello “Peronismo”, pero excluyeron inicialmente al MDF, lo que generó críticas desde La Plata por falta de coordinación.
La Junta Electoral bonaerense fijó plazos clave: las alianzas deben presentarse el 9 de julio, y las listas se oficializarán el 19 de julio, con boletas presentadas el 8 de agosto. Estos plazos apremian al PJ, ya que una ruptura implicaría dificultades para armar listas competitivas en los 135 municipios, especialmente en distritos fuertes como Lomas de Zamora, Merlo o La Matanza, donde cada sector tiene peso territorial.
Diferencias estratégicas y riesgos de ruptura
Kicillof, impedido de buscar la reelección en 2027, apuesta a consolidar su liderazgo en la provincia como trampolín presidencial, lo que tensiona su relación con La Cámpora. El desdoblamiento electoral, decidido por Kicillof contra los deseos de CFK, profundizó la fractura, con el kirchnerismo acusándolo de “dividir” al peronismo. Un sector del kicillofismo, respaldado por intendentes como Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Mario Secco (Ensenada), amenaza con listas propias si no hay acuerdo, utilizando estructuras como el Frente Grande. En paralelo, La Cámpora y el Frente Renovador cuentan con el PJ como sello electoral, pero temen perder fuerza en distritos kicillofistas.
Un intendente kicillofista señaló: “Si no hay unidad, es porque Axel se va por afuera, pero él será el culpable de la derrota”, según Rubén Eslaiman del Frente Renovador. Sin embargo, el MDF insiste en que Kicillof liderará el armado para “poner un freno a Milei”. Gestos recientes, como la reunión del PJ del 24 de junio sin representantes de Kicillof, y la exclusión del MDF en encuentros con Patria Grande y Nuevo Encuentro, reflejan la desconfianza mutua.
