El 24 de junio de 2025, Irán organizó una concentración masiva en el centro de Teherán para celebrar el alto el fuego con Israel, alcanzado tras 12 días de intensos combates, como un “triunfo” frente al “régimen sionista”. El presidente Masud Pezeshkian destacó la “heroica resistencia” del pueblo iraní y la continuidad del líder supremo, Ali Jamenei, como una victoria clave, frente a las amenazas israelíes de atacar la cúpula del régimen. Según una fuente oficial anónima en Teherán, citada por TN, el gobierno considera que haber frustrado el objetivo israelí de derrocar al régimen teocrático, vigente desde 1979, constituye un éxito estratégico. La narrativa se refuerza en redes sociales y medios estatales como Fars News Agency y HispanTV, que presentan el cese de hostilidades como una derrota para Israel.
Impacto en el programa nuclear y planes de continuidad
Los bombardeos israelíes y estadounidenses, iniciados el 13 de junio con la Operación León Naciente, apuntaron a instalaciones nucleares clave en Fordow, Natanz e Isfahán, además de eliminar a más de 20 científicos nucleares, incluidos Fereidun Abbasi y Mohammad Mehdi Tehranchi. Israel y EE.UU. afirmaron haber causado un daño “irreversible” al programa nuclear iraní, con el presidente Donald Trump declarando que “Irán nunca tendrá la bomba nuclear”. Sin embargo, el jefe de la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI), Mohamad Eslami, aseguró que se tomaron medidas previas para proteger el uranio enriquecido y garantizar la continuidad del programa. “Nuestra planificación consiste en no permitir ninguna interrupción en el proceso de producción”, afirmó Eslami, negando que las instalaciones estén destruidas.
Imágenes satelitales de Maxar Technologies muestran daños visibles en las instalaciones, pero sin datos oficiales sobre el estado interno de las centrifugadoras. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dirigido por Rafael Grossi, no ha podido verificar el alcance de los daños debido a restricciones de acceso, aunque Grossi expresó satisfacción por el alto el fuego y pidió cooperación para inspecciones. Irán, por su parte, rechazó las advertencias previas de Grossi sobre su capacidad para enriquecer uranio al 90%, necesario para una ojiva nuclear, y afirmó que el material está seguro.
Desafíos y carrera nuclear a largo plazo
Pezeshkian expresó disposición para negociar con EE.UU. sobre el programa nuclear, pero enfatizó que Irán “hará valer sus derechos”, rechazando reducir su uranio enriquecido a niveles mínimos (0% o 5%). Esto sugiere que Teherán planea reconstruir sus capacidades, apoyándose en universidades y centros científicos para formar nuevos expertos en los próximos años. Aunque el OIEA estima que Irán podría producir uranio de grado militar para nueve bombas, la inteligencia estadounidense, liderada por Tulsi Gabbard, sostiene que no hay evidencia de un programa activo de armas nucleares desde 2003.
La pérdida de científicos y daños en infraestructura retrasarán el programa, pero Irán apuesta a una “carrera a largo plazo” para recuperar su capacidad nuclear, desafiando las sanciones internacionales y la presión de Israel, que posee unas 80 armas nucleares según el SIPRI.
Fortaleza militar y propaganda
Irán también busca proyectar fortaleza militar, destacando que sus misiles hipersónicos lograron penetrar el sistema de defensa israelí Cúpula de Hierro, con un 10% de los proyectiles causando daños en Tel Aviv y Beerseva. Medios iraníes, como IRNA, y cuentas en X, como @IRIran_Military, celebraron estos ataques como prueba de que “la Cúpula de Hierro no es invencible”. Un informe del periódico israelí Ma’ariv admitió que Irán “salió fortalecido” del conflicto, y un general de reserva israelí, Youm Tov Samia, reconoció que Teherán controló el momento del alto el fuego.
La muerte de altos mandos, como el jefe de la Guardia Revolucionaria Hossein Salami y el comandante de la Fuerza Aérea Amir Ali Hajizadeh, fue un golpe significativo, pero Irán minimiza su impacto, nombrando rápidamente reemplazos como Seyyed Majid Mousavi. La propaganda interna resalta la “resistencia” y la capacidad de respuesta, con manifestaciones en Teherán coreando “¡Muerte a Israel!” tras los ataques a la base estadounidense en Qatar.
