Mientras crecen los reclamos por salarios docentes congelados, obras paralizadas y una salud pública colapsada en varias zonas del interior, el gobernador Gustavo Valdés prepara un acto político con fuerte impronta nacional: este 25 de junio recibirá en Corrientes al expresidente Mauricio Macri, quien será el invitado estelar en la inauguración del nuevo puerto en Ituzaingó.
La visita, que fue confirmada por legisladores del PRO, generó indignación entre gremios docentes, profesionales de la salud y sectores sociales, que ven en el acto una “puesta en escena electoral” ajena a las urgencias reales que atraviesa la provincia.
Un regreso cargado de tensión
Macri, actualmente titular del PRO, llega a una provincia golpeada por la caída del salario real, una obra social estatal en crisis, y una serie de escándalos institucionales que sacuden la gestión Valdés. El mismo día del evento, está prevista una reunión política cerrada con dirigentes del PRO en el Club Social de Ituzaingó, en un intento de ordenar filas ante las elecciones del 31 de agosto.
El acto en el puerto, sin embargo, se da en un contexto incómodo: el regreso de Macri pone de nuevo sobre la mesa un modelo político que dejó una pesada deuda pública, tarifazos y conflictividad social, cuyos efectos todavía se sienten en las provincias.
“Mientras las ambulancias cargan combustible en tachos y los neurocirujanos abandonan la obra social IOSCOR por falta de pago, Valdés se prepara para aplaudir a Macri”, ironizó un dirigente opositor.
Señal política en medio de internas
La llegada del expresidente es leída como un gesto de respaldo político a Valdés, en momentos donde la interna de Vamos Corrientes se recalienta y el oficialismo enfrenta un marcado deseo de cambio: según la última encuesta de Ágora, el 58% de los correntinos quiere un nuevo rumbo político, y apenas el 24% votaría al candidato del oficialismo.
Además, el anuncio ocurre mientras aún no hay definiciones claras sobre el rol que jugará La Libertad Avanza en la provincia, y mientras Valdés intenta cerrar alianzas para sostener el poder tras 25 años de hegemonía radical.
En paralelo, la diputada nacional del PRO que confirmó la visita fue blanco de críticas esta semana por impulsar un proyecto que busca eliminar el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), medida rechazada incluso por productores de Misiones y Corrientes.
