El Estrecho de Ormuz, conocido como la «Puerta de la Paz» (Bab as-Salam), se ha convertido en un punto crítico en el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos tras los ataques estadounidenses del 21 de junio de 2025 a tres sitios nucleares iraníes (Fordo, Isfahan y Natanz). Este estrecho, ubicado entre Irán al norte y la península de Musandam (Omán) al sur, conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo. Con apenas 45 km de ancho en su punto más estrecho, es la principal vía marítima para ~30% del comercio mundial de petróleo (unos 19 millones de barriles diarios) y 20% del gas natural licuado (GNL), principalmente de Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Bahréin, Qatar y Emiratos Árabes Unidos (EAU).
El Parlamento iraní aprobó el 22 de junio una moción para cerrar el estrecho en represalia, aunque la decisión final recae en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán. Esta amenaza, en respuesta a los ataques de EE.UU. e Israel, ha puesto en alerta a los mercados energéticos globales, que temen una disrupción sin precedentes en el suministro de crudo y GNL.
Capacidad de Irán para Cerrar el Estrecho
Irán tiene medios para interrumpir el tráfico en Ormuz, aunque un cierre total sería complejo y arriesgado. Las opciones incluyen:
- Minado marítimo: Irán podría desplegar minas navales, como durante la «Guerra de los Petroleros» en los años 80, para bloquear las rutas de navegación.
- Ataques directos: La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) podría atacar buques con misiles, drones o lanchas rápidas, como en incidentes previos (ej. la captura del Stena Impero en 2019).
- Acciones de los hutíes: Los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, podrían extender el conflicto atacando buques en el Mar Rojo, como hicieron en 2023, afectando rutas alternativas.
Sin embargo, analistas como Gregory Brew de Eurasia Group consideran improbable un cierre total, ya que sería una “declaración de guerra” contra los estados del Golfo y EE.UU., desencadenando una respuesta militar significativa. Además, Irán depende del estrecho para sus propias exportaciones de petróleo, principalmente a China, su mayor cliente. Un bloqueo dañaría su economía, alienaría a aliados como China y complicaría las relaciones con vecinos del Golfo que buscan mejorar lazos con Teherán.
Impacto Potencial en los Precios del Petróleo
El mercado petrolero ya muestra nerviosismo. El Brent cerró el 20 de junio a $77,01 por barril, un aumento del 10% desde los $69 antes de los ataques israelíes del 13 de junio. Un cierre del Estrecho de Ormuz podría generar:
- Alza inmediata: Los analistas predicen que los precios del Brent podrían superar los $100 por barril, con estimaciones de hasta $120-$150 en caso de un bloqueo prolongado. JPMorgan y Deutsche Bank proyectan picos de $130-$150, similares a los shocks de 1973 o 2022 tras la invasión rusa de Ucrania.
- Inflación energética: Un aumento del crudo elevaría los costos de combustibles, transporte y bienes, afectando la inflación global. En EE.UU., el precio de la gasolina, actualmente en $3,22 por galón, podría superar los $4-$7, dependiendo de la duración del cierre.
- Impacto en Asia y Europa: China, India, Japón y Corea del Sur, que importan ~80% del petróleo del estrecho, serían los más afectados. Europa, dependiente del GNL de Qatar, enfrentaría escasez y mayores costos energéticos, especialmente en invierno.
Alternativas y Limitaciones
Algunas naciones del Golfo han desarrollado rutas alternativas, pero son insuficientes:
- Arabia Saudita: Su oleoducto Este-Oeste (Petroline) transporta hasta 5 millones de barriles diarios al Mar Rojo, pero opera a media capacidad.
- EAU: El oleoducto Abu Dhabi-Fujairah mueve 1,5-1,6 millones de barriles diarios, pero está vulnerable a ataques hutíes en el Mar Rojo.
- Irak, Kuwait y Qatar: No tienen rutas alternativas viables, quedando atrapados en caso de cierre.
La capacidad global de excedente de producción de la OPEP+ (5,7 millones de barriles diarios, principalmente de Arabia Saudita y EAU) está limitada por su dependencia del estrecho, reduciendo la capacidad de mitigar un shock.
