Valdés promete victoria en primera vuelta mientras crecen la pobreza, la precarización y el hartazgo social en Corrientes

Con tono eufórico y desconectado de la dura realidad que atraviesa la provincia, el gobernador Gustavo Valdés aseguró este viernes en San Luis del Palmar que «Vamos a estar ganando en primera vuelta». Fue durante un nuevo acto de Vamos Corrientes, la alianza oficialista que lidera, donde evitó hablar de los problemas estructurales de su gestión y prefirió lanzar ataques contra la oposición nacional.

Mientras miles de correntinos enfrentan un presente de incertidumbre, salarios congelados, hospitales colapsados y escuelas sin recursos, el mandatario radical volvió a refugiarse en una épica vacía de contenido. “La ciudadanía igualmente nos está respaldando ampliamente”, sostuvo sin mostrar datos ni encuestas. Lo cierto es que el apoyo popular al oficialismo se ha erosionado, en parte por el desgaste de una gestión que prioriza lo electoral por sobre lo social.

En su discurso, Valdés denunció una supuesta “campaña sucia”, pero evitó hacer autocrítica sobre los retrocesos en salud, educación e infraestructura que sufre la provincia. Tampoco mencionó la falta de inversión genuina en sectores productivos ni la caída del poder adquisitivo de los trabajadores estatales, que cobran sueldos por debajo de la línea de pobreza.

El contraste con la realidad es notorio: Corrientes figura entre las provincias con mayor índice de pobreza infantil, el empleo privado formal no crece, y las obras públicas están paralizadas en gran parte del territorio. Sin embargo, el gobernador prefirió enfocarse en discursos de barricada y ataques al kirchnerismo. “¿Con quién van a limpiar la provincia? ¿Con Lázaro Báez, con De Vido?”, ironizó, sin ofrecer alternativas ni soluciones concretas.

En un acto repleto de militancia oficialista, Valdés cerró su discurso apelando al miedo y al chauvinismo: “Tenemos que elegir si votamos a quienes quieren venir a conquistarnos desde Buenos Aires o defendemos a nuestra querida provincia”. Pero para muchos correntinos, la verdadera amenaza no está en Buenos Aires sino en la falta de gestión, el abandono del interior provincial y el empobrecimiento de una provincia que se quedó sin rumbo.

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