Más de un año después del escandaloso cierre del frigorífico Muralla China en Riachuelo, que dejó a 39 trabajadores en la calle y a decenas de familias sin sustento, el gobernador Gustavo Valdés anunció nuevas líneas de apoyo para el sector cárnico. El paquete incluye aportes no reintegrables para frigoríficos públicos y subsidios a tasas de interés para privados. Pero lejos de ser una solución, el anuncio suena a tardía maniobra de marketing tras un episodio que dejó expuesto al gobierno provincial por su falta de control, improvisación y cercanía con operadores económicos sin respaldo alguno.
En 2023, el frigorífico Muralla China cerró sus puertas tras haber sido promocionado como “una gran inversión extranjera” por el propio gobierno radical. El presidente de la empresa, Yi Zhuang, un joven de apenas 32 años, figuraba con domicilio en Ituzaingó (Buenos Aires) y estaba calificado por el Banco Central como incobrable, con una deuda de apenas 7 mil pesos y sin respaldo económico. Sus ingresos registrados eran de apenas 27 mil pesos mensuales y no podía afrontar una cuota de $285. Aun así, firmó contratos millonarios con el Estado correntino para operar el emblemático frigorífico Tomás Arias.
¿Cómo logró semejante acceso? El Banco de Corrientes —controlado por la administración provincial— fue quien le abrió las puertas del financiamiento, en una operatoria que hoy levanta fuertes sospechas. El entorno del empresario y del propio gobierno era tan precario que, durante el proceso de instalación, los responsables de la supuesta “gran inversión china” dormían todos en un departamento propiedad de Manuel Sussini, conocido operador radical vinculado al oficialismo.
Ni los antecedentes financieros, ni la falta de experiencia del empresario, ni su evidente insolvencia, impidieron que el Gobierno de Valdés avanzara en una jugada que terminó en desastre. Lo peor: nunca hubo rendición de cuentas ni se investigó cómo se aprobó un contrato tan irregular.
Hoy, en lugar de responder por esa gestión, Valdés anuncia nuevos subsidios y beneficios para frigoríficos, como si el fracaso de Muralla China nunca hubiera existido. No hay mención a los trabajadores que quedaron sin empleo ni a las familias que dependen todavía de un horizonte productivo que el propio gobierno quebró por su falta de seriedad y control.
Lejos de fortalecer la industria, el gobierno parece empecinado en repetir los errores, esta vez con más dinero público en juego.

