Vecinos del barrio Ponce denuncian años de abandono y clases en un edificio prestado. La infraestructura prometida sigue sin terminarse y nadie del Gobierno provincial da explicaciones.
Una vecina del barrio Ponce lo resumió con claridad en una grabación difundida este martes: “Todo sigue igual. La escuela nunca se inauguró, seguimos esperando y los chicos van a clases en un lugar prestado”. El testimonio desnuda una realidad que se repite en varios puntos de la provincia: obras educativas anunciadas con bombos y platillos que terminan en abandono, precariedad y silencio oficial.
La escuela primaria del barrio Ponce fue anunciada como parte del “plan de infraestructura escolar” del Gobierno de Corrientes. Sin embargo, la gestión de Gustavo Valdés nunca cumplió con la comunidad, que desde hace años ve cómo la obra está paralizada o directamente abandonada. Mientras tanto, docentes y alumnos deben organizarse en aulas prestadas dentro de otro establecimiento del barrio, sin condiciones adecuadas ni certezas.
La situación genera frustración, bronca y hartazgo entre los vecinos: “Se pidió un espacio para empezar las clases y así seguimos hasta hoy. Esta no es una escuela, es una vergüenza”, remarcó otra madre del barrio.
Este caso se suma a una larga lista de inconclusas o fantasmas educativas bajo la gestión de Valdés, donde los anuncios superan ampliamente a las concreciones. La inversión en educación pública no es prioridad para el Gobierno provincial, que sí destina millones en camionetas, viajes y propaganda oficial, pero no garantiza un aula digna para los chicos de los barrios.
A menos de tres meses de las elecciones, el deterioro del sistema educativo se vuelve una deuda política difícil de ocultar, sobre todo en las zonas más vulnerables.


