Mientras crece la tensión dentro de la alianza oficialista, el gobernador Gustavo Valdés optó por la confrontación directa: «Si Ricardo Colombi se baja de su candidatura, que me llame por teléfono», lanzó, en una frase que refleja más soberbia que conducción política. El actual mandatario parece más enfocado en marcar territorio que en construir consensos duraderos dentro de Encuentro por Corrientes.
Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista radial, donde Valdés descartó cualquier tipo de acercamiento con Pedro Cassani (ELI) y dejó en claro que no está dispuesto a tender puentes con sectores históricos del espacio que él mismo integra. La frase dirigida a Colombi, quien supo ser tres veces gobernador y arquitecto del armado político que llevó a Valdés al poder, fue interpretada por muchos como un gesto de desprecio innecesario.
Lejos de mostrarse como un líder integrador, Valdés profundizó su aislamiento político al señalar que «no va a volver al pasado», en referencia a Ricardo Colombi. Sin embargo, ese pasado al que reniega es el que le dio estructura, proyección y gobernabilidad durante ocho años.
En contraposición, Colombi mantiene un perfil bajo, sin agravios públicos ni ataques personales, enfocado en consolidar su espacio con diálogo y sin descalificaciones. A diferencia del actual gobernador, el líder de ECO sigue apostando al orden, la experiencia y la institucionalidad, en un momento donde el oficialismo muestra fisuras cada vez más visibles.
Los dichos de Valdés llegan en un contexto enrarecido, donde también comenzaron a circular nombres como posibles sucesores: Tassano, Juan Pablo Valdés y Vischi, todos ligados al entorno más directo del gobernador. Esto refuerza las críticas internas de que la sucesión se intenta definir entre amigos y familiares, sin participación ni debate abierto.
La tensión con ELI y otros sectores aliados también revela que «Vamos Corrientes» atraviesa su momento más frágil desde que asumió el poder. Valdés habló de «injurias y calumnias», pero evitó hacerse cargo del descontento que crece dentro y fuera de su espacio. Incluso, anunció cambios en áreas sensibles como la Dirección de Comercio, lo que también refleja un gabinete en movimiento y sin cohesión.
Mientras tanto, Ricardo Colombi sigue demostrando que el liderazgo político no se construye con frases altisonantes ni imposiciones, sino con experiencia, diálogo y templanza. En un clima de incertidumbre, muchos dentro del oficialismo empiezan a mirar hacia él como el único capaz de recuperar la armonía que alguna vez caracterizó a ECO.
