La región chilena de Magallanes, con apenas 6.188 pobres y exportaciones por USD 1.600 millones anuales, se perfila como un modelo de desarrollo, mientras que Tierra del Fuego, Argentina, enfrenta una crisis social con 90.000 pobres y un régimen industrial en declive, agravado por la reciente eliminación de aranceles a electrónicos. A pesar de su cercanía geográfica y similitudes poblacionales, ambas regiones exhiben destinos opuestos, como destaca un análisis de Claudio Andrade en Infobae, inspirado en ¿Por qué fracasan los países? de los Nobel Daron Acemoglu y James Robinson.
Magallanes, con 175.000 habitantes, genera USD 1.200 millones en exportaciones (metanol, salmón, pesca y ganadería) y USD 400 millones en turismo, impulsado por el Parque Nacional Torres del Paine y la Zona Franca de Punta Arenas, que factura USD 420 millones al año. Su salario promedio es de USD 1.000, con operadores de salmonicultura ganando hasta USD 1.600 y profesores entre USD 1.500 y USD 2.000. La región, con un desempleo del 3,9%, invierte en infraestructura moderna, como hospitales y polideportivos, y proyecta producir el 13% del hidrógeno verde global, con inversiones de USD 16.000 millones previstas. Punta Arenas y Puerto Natales, con barrios nuevos y servicios de primer nivel, aspiran a equipararse con zonas de Noruega o Suecia para 2035.
En contraste, Tierra del Fuego, con 185.000 habitantes, exporta USD 413 millones, principalmente hidrocarburos, y recibe USD 200 millones por turismo. Su industria electrónica, protegida por el régimen de 1972, genera 15.000 empleos pero cuesta al Estado USD 1.070 millones anuales en renuncias fiscales, con productos hasta 60% más caros que en Chile. La eliminación de aranceles al 0% para 2026 amenaza esta actividad, mientras la pobreza alcanza el 50% y el salario promedio es de USD 400. Ushuaia, con un presupuesto municipal de USD 121 millones, contrasta con los USD 70 millones de Punta Arenas, que sostiene una economía más dinámica con menos recursos.
Magallanes apuesta por salmonicultura, turismo y energías verdes, mientras Tierra del Fuego enfrenta el desafío de diversificar su matriz productiva. La prohibición de la salmonicultura en 2021, ahora bajo revisión, y la resistencia al 5G en Ushuaia reflejan decisiones que limitan su competitividad. “Chile es ordenado, con baja corrupción, pero le falta eficiencia”, señala un empresario de Natales, mientras en Argentina el lobby industrial perpetúa un modelo cuestionado, según el analista Martin Reydó.
