Titulares

Cristina Kirchner y Kicillof trasladan su disputa al armado de listas en Buenos Aires

La suspensión de las PASO bonaerenses acelera las tensiones internas en Unión por la Patria. Cristina Kirchner y Axel Kicillof disputan el liderazgo y el control de las candidaturas legislativas. Massa, en rol de mediador.

La decisión de suspender las elecciones primarias (PASO) en la provincia de Buenos Aires, que se confirmará esta semana en la Cámara de Diputados bonaerense, reconfigura por completo el tablero del peronismo. Sin una interna partidaria que ordene el juego, la tensión entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof se traslada al armado de las listas legislativas en las ocho secciones electorales.

Un desdoblamiento con costo político

Kicillof logró imponer el desdoblamiento electoral, lo que para el cristinismo fue una derrota táctica, pero no simbólica. “La jefa es una sola”, repiten cerca de la ex presidenta, dejando claro que aceptar el calendario propuesto por el Gobernador no implica cederle el liderazgo del espacio. Desde el Instituto Patria afirman que “ganar el desdoblamiento no es ganar la lapicera”.

Por su parte, el kicillofismo cree que el Gobernador ya se ganó un lugar en la mesa chica del poder peronista. Con el respaldo de 40 intendentes, sindicatos y movimientos sociales, busca protagonismo en el diseño de las listas. Incluso, en las dos secciones más importantes —la primera y la tercera—, las candidaturas de Cristina Kirchner y Sergio Massa podrían limitar el margen de maniobra del mandatario provincial.

Sin PASO, sin grises

La falta de primarias deja solo dos caminos: acuerdo político o ruptura. Las internas abiertas son inviables por logística y por falta de padrones unificados dentro de Unión por la Patria. Así, el peronismo bonaerense se encamina a una definición sin puntos medios. O se negocia en unidad o se compite por separado.

Un escenario similar ocurrió en 2017, cuando CFK se alejó del PJ para lanzar Unidad Ciudadana y evitar una interna con Florencio Randazzo. Ahora, el protagonista de una posible ruptura sería Kicillof, que busca darle marco legal y electoral a su espacio Movimiento Derecho al Futuro (MDF).

Massa, entre dos fuegos

El exministro de Economía y líder del Frente Renovador, Sergio Massa, intenta mediar entre ambos sectores. Si bien mantiene un fuerte acuerdo con el kirchnerismo, también reconoce el peso político que Kicillof ganó en los últimos años. Una eventual candidatura suya en la primera sección electoral marcaría presencia y ayudaría a equilibrar fuerzas en la negociación.

Desde el entorno de Kicillof insisten en que el Gobernador no exige tanto porcentajes como la posibilidad de contar con candidatos propios en lugares clave, que respondan a su liderazgo. Del otro lado, el cristinismo busca preservar el control político y asegurar un armado funcional a su estrategia nacional.

Rumbo incierto, pero definitorio

La provincia de Buenos Aires representa el corazón electoral del peronismo, y su reorganización interna puede definir no solo el destino del PJ bonaerense, sino también el futuro del proyecto nacional. En ese contexto, muchos dirigentes ven en esta tensión un punto de inflexión: el fin de un ciclo de conducción vertical y el comienzo de una etapa más fragmentada.

Queda por verse si el conflicto terminará con una lista de unidad o en la creación de dos frentes electorales diferentes. Lo único claro es que la negociación ya empezó, y el margen para evitar la ruptura se achica día a día.

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