Francisco Fagnani, dueño de Grupo GO S.A.S., firmó obras por millones con el Estado provincial. Está vinculado sentimentalmente a la hija de una alta funcionaria legislativa. Crecen las sospechas por sobrecostos y favoritismo.
Corrientes parece competirle a Estados Unidos como “el país de las oportunidades”. A sus 22 años, Francisco Fagnani no solo logró fundar una constructora, sino también adjudicarse contratos millonarios con el INVICO (Instituto de Vivienda de Corrientes). Su empresa, Grupo GO S.A.S., aparece en licitaciones clave y ya generó alertas entre sectores políticos y técnicos por posibles sobrecostos y vínculos poco claros.
Aunque a primera vista su historia podría parecer la de un joven emprendedor exitoso, en los pasillos del poder provincial nadie cree en las casualidades. Fagnani estaría vinculado sentimentalmente con la hija de una funcionaria de peso en la Legislatura correntina, lo que levanta suspicacias sobre la verdadera naturaleza de sus vínculos con el Estado.
Un crecimiento meteórico… ¿y funcional?
El dato que disparó las alarmas: en 2024, Lizardo González, entonces al frente del INVICO, firmó un contrato millonario con Grupo GO S.A.S. para obras de infraestructura. Según trascendió, el monto superaría ampliamente lo habitual para empresas con tan poca trayectoria. La pregunta cae de madura: ¿es Fagnani un joven brillante o un testaferro funcional al poder político?
En círculos opositores ya se habla abiertamente de una red de favoritismos y acomodos, donde empresas fantasmas o armadas a medida habrían recibido adjudicaciones directas o licitaciones manipuladas. Los sobrecostos en los presupuestos presentados por Grupo GO alimentan aún más las sospechas.
Silencios y conexiones
Por ahora, ni desde el INVICO ni desde la Legislatura provincial se ofrecieron explicaciones sobre la relación entre el joven empresario y los contratos asignados. Tampoco se ha confirmado si el vínculo con la funcionaria en cuestión influyó o no en el direccionamiento de las licitaciones. Pero la falta de transparencia y el silencio oficial solo agrandan la sombra de la sospecha.
