La industria manufacturera argentina atraviesa una etapa de transformación a partir de los cambios registrados en la economía desde diciembre de 2023. Mientras algunas actividades, como petróleo, minería y determinados segmentos de la industria alimenticia, muestran una evolución favorable, otros sectores vinculados principalmente al consumo interno enfrentan menores niveles de actividad, empleo y rentabilidad.
Durante el primer semestre de 2026, la actividad fabril registró una caída interanual del 1,9% y se ubicó un 11,8% por debajo del mismo período de 2023.
El comportamiento también se reflejó en el uso de la capacidad instalada. En junio alcanzó el 59,1%, lo que significa que aproximadamente cuatro de cada diez unidades de capacidad productiva permanecieron sin utilizar. El indicador quedó 9,5 puntos porcentuales por debajo del nivel registrado en junio de 2023.
Menos empleo y empresas manufactureras
La evolución del empleo industrial acompañó la menor actividad. De acuerdo con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 97.312 puestos de trabajo registrados en unidades productivas industriales, equivalente a una reducción del 8%.
Durante ese mismo período, la cantidad de empresas manufactureras con trabajadores registrados pasó de 49.622 a 45.602, es decir, unas 4.020 firmas menos.
Los datos muestran una reducción tanto en el nivel de empleo como en la cantidad de establecimientos registrados, aunque la evolución no fue uniforme entre las distintas ramas industriales.
Las pymes advierten por el consumo y los costos
Desde el sector pyme, Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), señaló que la menor demanda interna y la pérdida de ingresos afectan especialmente a las empresas que dependen del mercado local.
El dirigente también expresó preocupación por el aumento de los embargos y concursos preventivos y reclamó una estrategia que permita recuperar el nivel de actividad sin generar nuevas presiones inflacionarias.
Otro de los puntos señalados por Rosato fue el ingreso de productos a precios que, según su interpretación, podrían no reflejar correctamente sus valores reales. En ese contexto, pidió mayores controles sobre las operaciones de comercio exterior.
Las importaciones modificaron el escenario competitivo
La apertura comercial constituye uno de los principales cambios para distintos sectores industriales.
Un análisis del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señaló que durante los primeros seis meses de 2026 las importaciones de manufacturas alcanzaron los USD 5.362 millones, el nivel más elevado para un primer semestre desde que existen registros comparables.
El máximo anterior se había registrado en 2018, con USD 4.443 millones en importaciones de bienes de consumo.
Entre enero y junio, diez actividades concentraron el 84,7% de las importaciones analizadas. Entre los sectores que más aumentaron sus compras externas respecto del mismo período de 2023 estuvieron:
- Electrodomésticos, baterías y lámparas: +109,2%.
- Prendas de vestir: +86,3%.
- Motos, bicicletas, yates y otros equipos de transporte: +67,6%.
- Productos alimenticios: +51,9%.
- Productos farmacéuticos: +27%.
Los cinco sectores reunieron el 45,5% del total del segmento considerado.
Electrodomésticos y textiles, entre los sectores más afectados
El aumento de las importaciones coincidió con una menor producción en algunas actividades orientadas al mercado interno.
En junio, la producción de aparatos de uso doméstico cayó 22,9% interanual, principalmente por la menor fabricación de heladeras, freezers y lavarropas.
La industria textil, por su parte, acumuló una caída del 10,8% durante los primeros seis meses de 2026 y manifestó dificultades para competir con productos provenientes del exterior.
En contraste, sectores como energía y minería presentan una dinámica diferente, impulsada por inversiones y proyectos de mayor escala.
Competitividad: producir más ya no sería suficiente
El escenario también llevó a empresas industriales a poner el foco en la productividad.
Emiliano Bonfiglio, CEO de Anclaflex, planteó que las empresas deben revisar sus estructuras de costos y sus procesos productivos ante un contexto de márgenes más ajustados.
Su planteo apunta a que la competitividad no depende únicamente de aumentar los volúmenes de producción, sino también de mejorar la productividad, incorporar innovación y mantener estándares de calidad que permitan competir con productos extranjeros.
En la misma línea, Oliver Maltz, presidente del Movimiento Industrial, señaló que uno de los principales desafíos para las empresas es la combinación de mayores costos, menor consumo y menor rentabilidad.
Según su análisis, sectores vinculados con la energía y la minería muestran una evolución diferente respecto de actividades más dependientes de la demanda interna, como textiles, calzado y metalurgia.
Qué medidas cambiaron las condiciones para la industria
El CEPA identificó distintas modificaciones implementadas durante la actual administración que tuvieron impacto sobre las empresas manufactureras.
Entre ellas mencionó el aumento del Impuesto PAIS del 7,5% al 17,5% aplicado al comienzo de 2024, que encareció determinados costos vinculados con las importaciones de insumos. Ese impuesto fue eliminado posteriormente, el 22 de diciembre de 2024.
También señaló la derogación de la Ley de Compre Nacional mediante el DNU 70/2023, además de modificaciones en los aranceles de importación para productos de línea blanca, neumáticos, insumos plásticos y distintos bienes de capital.
Otro factor mencionado por el organismo fue el incremento de las tarifas de electricidad y gas durante los primeros meses de la gestión de Milei.
Minería y energía aparecen entre las actividades con mejores perspectivas
La minería constituye uno de los sectores que muestran una mayor expectativa de crecimiento debido al volumen de inversiones proyectadas.
Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), destacó que el desarrollo de nuevos proyectos puede generar demanda para proveedores industriales y otros sectores vinculados.
El dirigente señaló que la actividad minera no se limita a la extracción de recursos, sino que requiere procesos industriales y una red de empresas proveedoras.
También estimó que por cada trabajador empleado directamente en un yacimiento pueden generarse varios puestos de trabajo indirectos relacionados con la actividad.
El impacto todavía es limitado para las pymes
Uno de los interrogantes es cuánto de las inversiones asociadas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) llegará al entramado pyme.
El régimen concentra proyectos de gran escala en sectores como minería, petróleo y gas. Sin embargo, una encuesta de la Fundación Observatorio PyME citada en el informe indicó que apenas el 4,7% de las pequeñas y medianas empresas participa como proveedora directa o indirecta de iniciativas vinculadas al RIGI.
El dato refleja uno de los desafíos del nuevo escenario: mientras determinadas actividades reciben inversiones y amplían sus perspectivas de crecimiento, otras empresas industriales todavía dependen principalmente de la evolución del consumo interno y de su capacidad para competir con productos importados.
En conjunto, los indicadores muestran una industria con comportamientos diferenciados según cada actividad. La producción y el empleo industrial se redujeron en términos generales, mientras que sectores relacionados con energía, minería y grandes inversiones presentan mejores perspectivas. La evolución futura dependerá, entre otros factores, de la demanda interna, los costos, las importaciones, la productividad y la capacidad de las empresas para incorporarse a las nuevas cadenas de inversión.
