Titulares

El Gobierno espera que la inflación siga debajo del 2% y busca contener al dólar

El Gobierno nacional confía en que la inflación mantendrá una tendencia descendente durante los próximos meses y proyecta registros inferiores al 2% mensual, mientras intenta evitar que una suba del dólar se traslade a los precios de bienes y servicios.

En ese contexto, el Banco Central redujo el ritmo de compra de divisas durante agosto. La autoridad monetaria pasó de adquirir alrededor de US$100 millones diarios en julio a unos US$33 millones por día en agosto, con aproximadamente US$330 millones acumulados durante los primeros diez días del mes.

La inflación de julio quedó en 2,1%

El último dato oficial mostró que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una suba del 2,1% en julio, apenas 0,2 puntos porcentuales por encima del registro de junio.

El resultado fue considerado un dato relativamente favorable para el Gobierno, especialmente frente al comportamiento de la inflación en la Ciudad de Buenos Aires, donde el índice pasó del 1,8% al 2,9% durante julio.

Entre los factores que incidieron sobre el dato nacional se mencionó el componente estacional asociado al período de vacaciones de invierno.

A pesar de ese repunte, las expectativas oficiales y privadas apuntan a que la inflación podría volver a ubicarse por debajo del 2% en las próximas mediciones.

Qué proyectan los analistas

Las estimaciones recopiladas por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ubican la próxima medición de inflación en torno al 1,8% o 1,9%.

Para los meses siguientes, las proyecciones se encuentran en una franja de entre 1,6% y 1,8%, aunque se espera un incremento estacional hacia diciembre por el efecto de las celebraciones de fin de año.

De concretarse estas previsiones, el Gobierno podría sostener durante los próximos meses una inflación mensual inferior al 2%, uno de los principales objetivos de su programa económico.

El dólar, otro de los focos del Gobierno

La estrategia monetaria también está relacionada con la evolución del tipo de cambio.

El Ejecutivo busca mantener bajo control la cotización del dólar mayorista, con una referencia que no supere los $1.500, mientras que para el mercado minorista apunta a una cotización cercana a los $1.515-$1.520.

La intención es evitar una aceleración del tipo de cambio que pueda trasladarse rápidamente a los precios internos.

Por ese motivo, el Banco Central disminuyó el volumen de dólares que compra diariamente. La estrategia apunta a acumular reservas sin generar una presión adicional sobre la cotización de la divisa.

Reservas y estabilidad de precios

La decisión supone un equilibrio entre dos objetivos del Gobierno: fortalecer las reservas internacionales y mantener estable el mercado cambiario.

Una compra más agresiva de dólares por parte del Banco Central podría incrementar la demanda sobre el mercado y ejercer presión sobre el tipo de cambio. En cambio, una intervención más gradual permitiría priorizar la estabilidad de la cotización.

Para el equipo económico, mantener el dólar dentro de determinados niveles es importante para evitar un nuevo impacto sobre los precios, especialmente en un contexto donde la inflación todavía se encuentra por encima de la meta que pretende alcanzar la administración de Javier Milei.

En los próximos meses, la evolución del tipo de cambio y de los precios será uno de los principales indicadores para determinar si las expectativas de una inflación por debajo del 2% mensual finalmente se cumplen.

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