Un fuerte terremoto de magnitud 7,7 golpeó durante las primeras horas de este sábado la región de Flores, en Indonesia. El movimiento provocó el derrumbe de edificios y viviendas, dejó decenas de víctimas y activó un amplio operativo de emergencia para localizar sobrevivientes entre los escombros.
El sismo se produjo a 10 kilómetros de profundidad, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), y tuvo su epicentro a unos 68 kilómetros al norte-noroeste de la ciudad de Ende, en la provincia de Nusa Tenggara Oriental.
Hasta el momento, las autoridades reportaron al menos 40 personas fallecidas. Además, 13 heridos fueron trasladados a hospitales cercanos, entre ellos dos que se encontraban en estado grave.
Alerta de tsunami y fuertes réplicas
Tras el terremoto inicial, las autoridades indonesias emitieron una alerta de tsunami y recomendaron a los habitantes de las zonas costeras trasladarse hacia sectores elevados.
La advertencia fue levantada posteriormente luego de que los organismos encargados del monitoreo determinaran que no se habían producido modificaciones significativas en el nivel del mar que representaran una amenaza.
El terremoto también fue seguido por varias réplicas. Una de las más importantes alcanzó una magnitud de 6,1, lo que mantuvo activo el operativo de emergencia en las zonas afectadas.
Rescatistas buscan sobrevivientes
La Agencia Nacional de Gestión de Desastres informó que los cuerpos recuperados se concentraban principalmente en las regiones de Sikka, Manggarai y Manggarai Oriental.
En localidades como Maumere, equipos de rescate trabajaban entre los restos de edificios y viviendas para intentar encontrar personas que pudieran continuar con vida.
Las autoridades todavía evalúan la dimensión total de los daños provocados por el movimiento sísmico. También se desplegaron equipos para despejar caminos afectados por desprendimientos y restablecer las comunicaciones terrestres.
Indonesia, una de las zonas sísmicas más activas
Indonesia se encuentra dentro del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa zona caracterizada por una intensa actividad sísmica y volcánica.
La ubicación del archipiélago, en una región donde convergen distintas placas tectónicas, hace que el país registre numerosos terremotos a lo largo del año. Algunos de estos fenómenos pueden provocar graves consecuencias debido a la vulnerabilidad de determinadas construcciones.
Tras el terremoto, las autoridades activaron los protocolos nacionales de emergencia y movilizaron fuerzas de seguridad, brigadas sanitarias y equipos especializados.
También comenzaron a instalarse campamentos temporales para asistir a las familias que quedaron sin vivienda, mientras continúa la búsqueda de posibles sobrevivientes y la evaluación de los daños.
