La comunidad científica y universitaria argentina se moviliza este miércoles para reclamar por la situación presupuestaria y laboral que atraviesa el sector durante la gestión de Javier Milei. La convocatoria, denominada “Me pongo la camiseta”, busca visibilizar el impacto que investigadores y trabajadores del sistema aseguran estar sufriendo por la reducción de recursos, la pérdida de puestos de trabajo y la falta de financiamiento para proyectos.
La concentración principal en la Ciudad de Buenos Aires está prevista para las 16 en el Obelisco, con participación de investigadores del CONICET y trabajadores de organismos como el INTA, el INTI, la Comisión Nacional de Energía Atómica y el Servicio Meteorológico Nacional. La propuesta invita a concurrir con camisetas de la Selección argentina como símbolo de respaldo a quienes desarrollan tareas científicas y tecnológicas en el país.
Según los datos citados por organizaciones del sector, desde diciembre de 2023 se habrían perdido alrededor de 6.400 puestos de trabajo vinculados con la ciencia y la tecnología, mientras que el financiamiento habría acumulado una caída del 51%. También se estima que la inversión proyectada para 2026 representa alrededor del 0,14% del PBI, uno de los niveles más bajos de las últimas décadas.
Reclamos por empleo, salarios y financiamiento
Los investigadores señalan que el deterioro no se limita al presupuesto destinado a proyectos. También alcanza a los salarios y a la continuidad laboral de profesionales que llevan años formándose dentro del sistema científico.
Agustín Ormazábal, biofísico del CONICET y uno de los referentes de la movilización, sostuvo que los organismos científicos atraviesan una reducción sostenida de sus recursos y puestos de trabajo. También cuestionó la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores y la falta de nuevas convocatorias para financiar investigaciones.
Uno de los reclamos apunta particularmente a la Agencia de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, debido a la ausencia de convocatorias que permitan financiar nuevos proyectos. Ante esa situación, distintos institutos y centros de investigación dependen, según los investigadores, de convenios y vínculos que ya mantenían con instituciones y laboratorios del exterior.
A este escenario se suma la reducción de actividades que históricamente desarrollaban organismos públicos. El INTI aparece como uno de los casos mencionados por los trabajadores, quienes advierten que determinadas tareas de certificación y controles metrológicos comenzaron a ser desplazadas hacia empresas privadas.
La preocupación por las becas posdoctorales
Uno de los puntos que generó mayor preocupación dentro del sistema científico fue la decisión de no renovar 379 becas posdoctorales del CONICET.
Se trata de investigadores que completaron su formación doctoral y que se encuentran en una etapa considerada fundamental para consolidar sus líneas de trabajo, establecer vínculos internacionales y transferir conocimientos hacia distintos sectores productivos.
Rolando González-José, investigador superior del CONICET, explicó que la etapa posdoctoral constituye un momento clave porque permite que los científicos comiencen a consolidar los conocimientos adquiridos durante años de formación y desarrollen investigaciones con impacto en diferentes áreas.
En el Congreso, legisladores de distintos bloques participaron recientemente de una audiencia pública vinculada con la situación de los investigadores afectados. También se incorporó al reclamo la situación de trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica, donde se mencionan otros 60 despidos recientes.
Los investigadores también cuestionan la paralización o discontinuidad de proyectos considerados estratégicos, entre ellos el desarrollo del reactor CAREM.
Reclamos dentro del CONICET
La situación del principal organismo de investigación del país también generó fuertes cuestionamientos internos.
Investigadores y trabajadores reclaman cambios en la conducción del CONICET y cuestionan las decisiones adoptadas durante los últimos meses. Entre los planteos aparece además la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y la reducción de recursos disponibles para el funcionamiento de los equipos científicos.
Otro de los puntos señalados por los investigadores es la demora en la designación de un nuevo responsable para la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, luego de la salida de Darío Genua.
Las universidades también reclaman
La protesta también involucra a las universidades nacionales. De acuerdo con los datos citados en la convocatoria, alrededor del 80% de la investigación científica argentina se desarrolla dentro de las universidades públicas.
Los gremios docentes y no docentes acompañarán la movilización y reclaman que el Gobierno cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario, sancionada por el Congreso y posteriormente respaldada en distintas instancias judiciales.
La norma contempla recomposiciones salariales, becas y recursos destinados al funcionamiento de las universidades.
Desde el Gobierno sostienen, en cambio, que las transferencias correspondientes se encuentran al día y cuestionaron la medida de fuerza por considerarla política e ilegítima. La administración también destaca el acuerdo salarial alcanzado en junio, que contempla un incremento del 24% distribuido entre julio y octubre.
Los gremios sostienen que ese aumento todavía no alcanza para compensar la pérdida acumulada del poder adquisitivo y anticiparon que continuarán con las medidas de fuerza.
En ese marco, CONADU anunció un paro de 48 horas para el 27 y 28 de agosto, además de la instalación de carpas frente al Palacio Pizzurno y en distintos puntos del país bajo la consigna de defender la universidad y la soberanía.
El conflicto entre el Gobierno y la comunidad científica y universitaria, de esta manera, continúa abierto y suma nuevas movilizaciones mientras investigadores, docentes y trabajadores reclaman previsibilidad presupuestaria, continuidad laboral y cumplimiento de las normas de financiamiento vigentes.
