La Libertad Avanza consiguió este martes evitar que la Cámara de Diputados debatiera los pedidos de interpelación contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, luego de que la oposición no alcanzara el quórum necesario para abrir la sesión especial convocada con ese objetivo.
La estrategia oficialista se apoyó en acuerdos con bloques aliados, entre ellos sectores del PRO, la UCR y representantes de fuerzas provinciales, que decidieron no bajar al recinto. De esta manera, la oposición no logró reunir los 129 legisladores requeridos para iniciar el debate.
La maniobra fue coordinada por el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien además promovió la convocatoria de la Comisión de Asuntos Constitucionales para analizar el tema en los próximos días, una instancia que podría demorar cualquier avance sobre una eventual interpelación.
Qué buscaba la oposición
La sesión había sido impulsada por legisladores de Unión por la Patria, el Frente de Izquierda y otros bloques opositores. El temario incluía seis proyectos vinculados a la situación de Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos.
Las iniciativas proponían que el funcionario brindara explicaciones sobre presuntas irregularidades relacionadas con el uso de recursos públicos y sobre aspectos de su situación patrimonial.
Además, tres de los proyectos contemplaban la posibilidad de avanzar con una moción de censura, mecanismo previsto para promover el desplazamiento del jefe de Gabinete.
La estrategia oficial
Desde la Casa Rosada sostienen que una interpelación sin dictamen previo de comisión requiere el respaldo de dos tercios de la Cámara, un número que la oposición no está en condiciones de reunir actualmente.
En ese marco, la titular del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, impulsa una interpretación reglamentaria que obligaría a remitir los pedidos a la Comisión de Asuntos Constitucionales cuando no se alcancen esas mayorías especiales, postergando así cualquier definición.
Un conflicto que sigue abierto
El fracaso de la sesión representa un alivio político para el Gobierno, que busca contener el impacto de las investigaciones que involucran a Adorni. Sin embargo, el tema seguirá presente en el Congreso, donde distintos bloques opositores mantienen la presión para que el funcionario brinde explicaciones públicas sobre las denuncias en su contra.
La discusión podría reactivarse en las próximas semanas, tanto en Diputados como en el Senado, mientras continúan las actuaciones judiciales y las negociaciones parlamentarias.
