Pequeños productores y propietarios de carnicerías rurales advirtieron que los nuevos requisitos para comercializar carne podrían encarecer la actividad y provocar el cierre de numerosos emprendimientos familiares. Temen que el impacto termine trasladándose al bolsillo de los consumidores.
La preocupación crece entre los pequeños comerciantes y productores del interior correntino ante la posibilidad de que se implementen nuevas exigencias para la comercialización de carne en zonas rurales. Desde el sector aseguran que el aumento de costos operativos y tributarios amenaza la continuidad de muchas carnicerías que abastecen a parajes alejados de los grandes centros urbanos.
Los referentes rurales señalaron que las medidas contemplan una serie de obligaciones que incrementan significativamente los gastos de funcionamiento. Entre ellas mencionan el traslado obligatorio de animales a frigoríficos habilitados, los costos de faena, la inscripción en el Registro Único de la Cadena Agroalimentaria (RUCA), además de cargas impositivas como monotributo, Ingresos Brutos e IVA.
Según explican, la mayoría de las carnicerías rurales funcionan como emprendimientos familiares que complementan otras actividades productivas y constituyen una fuente de ingresos indispensable para numerosas familias del interior provincial.
Además de su importancia económica, destacan el rol social que cumplen al garantizar el acceso a carne a precios accesibles en localidades y parajes donde las alternativas comerciales son limitadas o directamente inexistentes.
Desde el sector advierten que la suma de nuevas exigencias podría volver inviable la actividad para muchos pequeños comerciantes, especialmente en zonas alejadas donde los costos logísticos son más elevados y los volúmenes de venta resultan reducidos.
Por ese motivo, solicitaron a las autoridades provinciales y nacionales que contemplen las particularidades del interior profundo y busquen mecanismos que permitan mejorar los controles sanitarios y la trazabilidad de la producción sin comprometer la supervivencia de estos emprendimientos.
La principal preocupación es que el incremento de los costos termine impactando directamente en el precio final de la carne. También alertan que un eventual cierre masivo de carnicerías rurales dejaría sin sustento a numerosas familias y reduciría las opciones de abastecimiento para miles de consumidores correntinos.
