El Gobierno nacional sigue con expectativa y prudencia las versiones sobre un posible cambio en la posición de Estados Unidos respecto a la soberanía de las Islas Malvinas, tras la filtración de un documento interno del Pentágono que sugiere una revisión del respaldo diplomático a Reino Unido.
Desde la Casa Rosada señalaron que cualquier modificación en la postura de Washington sería observada con interés, aunque remarcaron que la estrategia argentina se mantiene centrada en el reclamo histórico basado en la negociación bilateral, en línea con las resoluciones de la ONU.
El presidente Javier Milei reiteró que la recuperación de las islas es un objetivo permanente de su gestión y destacó la búsqueda de apoyos internacionales. En la misma línea, el canciller Pablo Quirno reafirmó los derechos soberanos de la Argentina sobre el archipiélago y cuestionó la presencia británica en el territorio.
El trasfondo de la situación se vincula a tensiones entre Estados Unidos y el Reino Unido en el marco de la política internacional, especialmente por diferencias en torno a conflictos en Medio Oriente. Según trascendidos, la administración estadounidense evaluaría medidas hacia aliados de la OTAN, entre ellas revisar su respaldo a disputas territoriales como la de Malvinas.
En este contexto, el Gobierno argentino sostiene que cualquier avance deberá enmarcarse en el mandato de la Organización de las Naciones Unidas, particularmente la Resolución 2065, que insta a ambas partes a resolver la disputa mediante el diálogo.
También se expresó la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien remarcó que la cuestión debe resolverse entre Estados, mientras que distintos funcionarios y diplomáticos insistieron en la necesidad de retomar negociaciones con el Reino Unido.
Por su parte, el gobierno británico reafirmó su postura histórica, señalando que la soberanía de las islas no está en discusión y destacando el principio de autodeterminación de los habitantes del archipiélago.
En este escenario, la Argentina mantiene una posición de cautela, a la espera de definiciones concretas en el plano internacional, sin modificar su estrategia diplomática.
