El Fondo Monetario Internacional anticipó que los países podrían solicitar préstamos por entre 20.000 y 50.000 millones de dólares como consecuencia del impacto económico de la guerra en Medio Oriente.
La directora del organismo, Kristalina Georgieva, advirtió que el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán generará efectos duraderos sobre la economía global, afectando el crecimiento, el comercio y la estabilidad financiera.
En la antesala de las reuniones de primavera del FMI, la titular del organismo señaló que el escenario más probable incluye una desaceleración económica, incluso en las proyecciones más optimistas. Entre los factores que inciden mencionó daños en infraestructura, interrupciones en las cadenas de suministro y pérdida de confianza en los mercados.
Además, remarcó el impacto del aumento en los precios de la energía, que afecta tanto a países importadores como exportadores de petróleo. En ese sentido, explicó que incluso economías beneficiadas por mejores términos de intercambio sienten las consecuencias de la volatilidad.
El FMI prevé que la demanda de asistencia financiera estará vinculada a problemas en la balanza de pagos, especialmente si persisten las tensiones geopolíticas o si se prolonga el encarecimiento del petróleo y el gas.
Frente a este contexto, el organismo recomendó a los países evitar medidas unilaterales como controles de precios o restricciones a las exportaciones, al considerar que podrían agravar la situación global.
También sugirió que las políticas fiscales se enfoquen en apoyar de manera temporal a los sectores más vulnerables, mientras que los bancos centrales mantengan su compromiso con la estabilidad de precios, incluso si eso implica subas en las tasas de interés.
El informe completo con las proyecciones actualizadas será presentado en los próximos días, en un contexto de alta incertidumbre internacional.
